Transformaciones Sociales de Entreguerras y el Ascenso del Fascismo

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Tendencias Igualitarias en la Sociedad de Entreguerras

Las tendencias igualitarias se reflejaron en diversos ámbitos, entre los que destacan los siguientes:

  • La vida urbana y la cultura de masas: En la gran ciudad, los gustos y costumbres de los diferentes sectores sociales tendieron a volverse semejantes. Surgieron fenómenos de masas como el cine, el fútbol o el béisbol, a los que acudían multitudes. Del mismo modo ocurrió con la prensa escrita (periódicos) o la radio, medios de comunicación que se difundieron de manera espectacular.
  • El terreno social: Se constató y demostró la decadencia del servicio doméstico tradicional.
  • El campo político: La mujer logró de manera progresiva el derecho al voto (sufragio femenino) y cobraron gran auge y visibilidad los movimientos nacionalistas.

El Fascismo: Origen y Definición

El término fascismo deriva del italiano fascio («haz» o «unión») y tiene su raíz en el vocablo latino fascis («manojo» o «fardel»). Históricamente, el fasces era el símbolo de autoridad de los magistrados y cónsules de la Antigua Roma.

Como ideología, el fascismo fue un movimiento político nacionalista y totalitario abiertamente opuesto tanto al marxismo como a la democracia liberal.

Características Comunes de los Fascismos y la Derecha Autoritaria

Los movimientos de derechas autoritarias y los regímenes fascistas compartieron una serie de rasgos fundamentales:

  • Rechazo al mundo burgués: Sentían nostalgia por las sociedades tradicionales del pasado, caracterizadas por una jerarquía más marcada. Promovían modelos de sociedades corporativas, dividiendo rígidamente a los grupos sociales según su profesión, trabajo o función económica.
  • Represión implacable del marxismo: Cuando las derechas autoritarias accedían al poder, perseguían, encarcelaban e incluso ejecutaban a militantes de partidos de izquierda, sindicatos y cualquier organización que considerasen extremista o subversiva. Aunque los comunistas constituían su enemigo principal, la persecución se extendió igualmente contra socialistas, anarquistas, progresistas, masones y judíos.
  • Militarismo y culto a la violencia: Estos movimientos se apoyaban directamente en los cuerpos armados del Estado y ejercían sistemáticamente la violencia física. Numerosos militares lideraron o respaldaron activamente estas corrientes (como ocurrió con Francisco Franco en España). Las fuerzas autoritarias impusieron a la sociedad civil una serie de valores castrenses: unidad indiscutible, obediencia ciega, respeto absoluto a la jerarquía, orden estricto y culto a la fuerza, a las armas y a la violencia. Asimismo, adoptaron uniformes distintivos y formaron sus propias milicias paramilitares.
  • Desprecio a la política liberal: Rechazaban frontalmente la democracia parlamentaria y sus instituciones representativas. Consideraban que el parlamentarismo era un sistema débil e incapaz de frenar la revolución social, además de ineficaz para articular una política económica y social alternativa.
  • Fuerte nacionalismo: Su patriotismo exacerbado se combinaba con la xenofobia y el racismo. Perseguían implacablemente a cualquier minoría, grupo o ideología que considerasen una amenaza contra la unidad y la pureza nacional.

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