La Transición Española: Del Franquismo a la Democracia
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INTRODUCCIÓN
Se denomina transición política al proceso de desmantelamiento de la dictadura que se desencadenó a la muerte de Franco y que culminó con el establecimiento de un régimen democrático. La Constitución de 1978 es la expresión jurídica de este cambio político.
El FINAL DEL RÉGIMEN DE FRANCO
El final del régimen franquista estuvo marcado por dos acontecimientos:
- La ejecución de cinco miembros de la ETA y del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico), con la consecuente oleada de protestas internacionales.
- La llamada “Marcha Verde”, invasión pacífica de civiles que provocó la entrega del Sahara español a Marruecos y Mauritania, tras la firma del Acuerdo de Madrid.
El 20 de noviembre de 1975, tras una larga agonía, Franco falleció dejando un régimen anacrónico y en profunda crisis, una realidad muy alejada de la opinión de Arias Navarro según el cual el dictador dejaba ”todo atado y bien atado”.
Dentro del franquismo se conformaron dos grupos:
- Los inmovilistas; conocidos como ”búnker”, con Blas Piñar o Girón.
- Los aperturistas.
De igual modo la oposición al régimen presentaba una tendencia moderada y radical.
EL GOBIERNO DE ARIAS NAVARRO
El 22 de noviembre de 1975 se hizo efectiva la designación de Juan Carlos como jefe de Estado a título de Rey. Arias Navarro fue confirmado como presidente de un gobierno que se mostró incapaz de llevar a cabo cualquier reforma democrática. Su acción no fue más allá de aprobar unas leyes sobre un derecho de reunión extremadamente restrictivo, pero sin admitir partidos políticos.
LA OPOSICIÓN POLÍTICA
En esta situación fue la oposición democrática la que tomó la iniciativa política impulsando movilizaciones y reivindicaciones que defendían la llamada ruptura democrática, definiendo una alternativa unitaria entre todas las fuerzas antifranquistas.
El primer organismo opositor fue la Junta Democrática, creada en 1974, cuyo partido dirigente era el Partido Comunista de España. En 1975 también se había formado alrededor del PSOE, la plataforma de convergencia democrática, conocida popularmente como “la platajunta”.
La propuesta política de este organismo se expresaba en la fórmula anteriormente citada de “ruptura democrática”, es decir, un procedimiento que, a través de un gobierno provisional y unas elecciones generales constituyentes, pusiera las bases de un nuevo sistema político.
LA OPOSICIÓN SOCIAL
Junto a la oposición política, las movilizaciones populares (huelgas y manifestaciones) encabezadas por las fuerzas políticas antifranquistas desarrollaron un papel relevante en las decisiones adoptadas por los gobernantes de la transición, erosionando notablemente el gobierno de Arias Navarro.
Una de las motivaciones políticas más importantes para la acción reivindicativa popular fue la cuestión de los presos políticos del franquismo. Coordinación Democrática hizo suya la exigencia de la liberación de los presos como una condición inexcusable para cualquier proceso de reforma democrática. La amnistía por decreto ley no llegó hasta el 17 de marzo de 1977, aunque sus efectos fueron limitados y continuaron en las cárceles algunos antifranquistas.
Asimismo, los conflictos laborales eran también en esta época de contenido político, como fueron algunas huelgas generales de carácter local y comarcal en Cataluña y en el País Vasco, o en otros conflictos como las huelgas del metal, de la construcción o del transporte en Madrid. Especialmente graves fueron los sucesos derivados de la huelga general de Vitoria en 1976, con cinco muertos y decenas de heridos.
En otro ámbito y especialmente grave fueron los sucesos de Montejurra en Navarra en 1976, donde se enfrentaron las facciones franquistas y demócratas de los carlistas con el resultado de dos muertos.
Ante la situación del país, los inmovilistas no aceptaban otra opción que la represión policial o la acción de bandas o grupos paramilitares; pero el otro sector del franquismo, los reformistas preocupados por la incapacidad del Gobierno de Arias Navarro, se esforzaron por desplazar del Gobierno a los inmovilistas. El proyecto reformista era impreciso en muchos aspectos políticos y estaba dirigido desde la legalidad institucional heredada del franquismo y no desde la calle, es decir, un cambio a partir de las leyes vigentes y sin ruptura.
De este modo, el 30 de junio de 1976, Arias Navarro se vio obligado a dimitir, en buena parte forzado por el monarca, que se mostraba dispuesto a alentar una democratización política para estabilizar la propia monarquía.