La Transición Española: Del Franquismo a la Democracia Plena (1975-1982)

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La Transición Española se inició tras la muerte del General Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 y la posterior proclamación de Juan Carlos I como Rey. Este crucial periodo de la historia de España culminó en 1982 con la histórica victoria del PSOE en las elecciones generales, que consolidó el sistema democrático.

Las Alternativas Post-Franquistas

Tras el fallecimiento de Franco, se plantearon tres vías principales para el futuro de España:

  • Continuidad del Franquismo con modificaciones: Defendida por el sector más inmovilista, conocido como "el búnker", que buscaba preservar la esencia del régimen autoritario.
  • Reforma Política: Propuesta por los "aperturistas", que abogaban por una evolución gradual desde las leyes e instituciones franquistas hacia un sistema democrático. Esta fue la opción que finalmente se impuso.
  • Ruptura Democrática Inmediata: Impulsada por la oposición democrática, que exigía un quiebre total y rápido con el régimen anterior para establecer una democracia plena de forma inmediata.

El Reinado de Juan Carlos I y los Primeros Pasos hacia la Democracia

Juan Carlos I asumió la Jefatura del Estado, jurando inicialmente los Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales del régimen. Sin embargo, desde el principio dejó entrever su clara voluntad democrática. Mantuvo a Carlos Arias Navarro como presidente del Gobierno y a ministros del franquismo como Manuel Fraga y Alfonso Osorio en el primer gabinete.

La incapacidad de Arias Navarro para liderar el proceso de cambio lo llevó a dimitir, siendo sustituido por Adolfo Suárez en julio de 1976. Suárez, con una visión más audaz, inició contactos discretos con líderes de la oposición como Felipe González (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE), lo que provocó la dimisión del vicepresidente, el general Fernando de Santiago, y la llegada del general Manuel Gutiérrez Mellado, figura clave en la relación con el ejército.

Hitos Legislativos y Elecciones Fundacionales

Un paso fundamental fue la aprobación en referéndum de la Ley para la Reforma Política el 15 de diciembre de 1976. Esta ley, considerada el "suicidio" de las Cortes franquistas, estableció un sistema bicameral y el sufragio universal, sentando las bases para la democracia.

El camino hacia las primeras elecciones democráticas fue arduo, marcado por la violencia terrorista, tanto de grupos de extrema derecha como de ETA y el GRAPO. A pesar de ello, se aprobó la Ley sobre el Derecho de Asociación Política y, en un movimiento audaz y arriesgado, Adolfo Suárez legalizó el Partido Comunista de España (PCE) el 9 de abril de 1977, una decisión que generó un fuerte descontento en el ejército.

Las elecciones generales del 15 de junio de 1977 consiguieron restablecer plenamente la democracia. Dieron el triunfo a la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, con el PSOE como principal fuerza de oposición.

Desarrollo Autonómico y Desafíos Militares

En septiembre de 1977, se reinstauró la Generalitat de Cataluña, con Josep Tarradellas como presidente, y se aprobó un régimen preautonómico para el País Vasco, aunque este último no consiguió acabar con la actividad de ETA.

Entre 1977 y 1978, el Gobierno creó trece preautonomías, un proceso que generó cierto descontento en sectores del ejército. Para gestionar esta situación y controlar a la extrema derecha militar, se creó el Ministerio de Defensa. A pesar de ello, algunos elementos militares protagonizarían la "Operación Galaxia", un intento golpista frustrado en noviembre de 1978.

La Constitución de 1978 y los Pactos de la Moncloa

Las Cortes, surgidas de las elecciones de 1977, comenzaron la redacción de la nueva Constitución Española. Fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 29 de diciembre del mismo año, estableciendo un Estado social y democrático de Derecho.

El gobierno de la UCD se enfrentó a múltiples problemas: sectores que demandaban reformas políticas más profundas, la persistente amenaza de grupos terroristas y la presión de ciertos sectores del ejército. El contexto económico también era complejo, marcado por la crisis derivada de la crisis del petróleo y una creciente inestabilidad política.

Para abordar esta difícil situación, en octubre de 1977 se firmaron los Pactos de la Moncloa. Estos acuerdos, suscritos por las principales fuerzas políticas y sociales, incluyeron medidas urgentes para luchar contra la inflación, una reforma fiscal y el aumento de las prestaciones de la Seguridad Social, buscando la estabilidad económica y social.

Crisis de la UCD y el Intento Golpista del 23-F

Suárez convocó nuevas elecciones en marzo de 1979, en las que la UCD volvió a ganar, aunque con una mayoría más ajustada. Poco después, en las elecciones municipales, el PSOE obtuvo la victoria en las principales ciudades, lo que evidenció un cambio en el panorama político.

A principios de 1981, estalló una profunda crisis política en la UCD, marcada por divisiones internas y la pérdida de apoyo, que culminó con la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno el 29 de enero.

Aprovechando esta situación de debilidad política, un grupo de militares dio un golpe de Estado el 23 de febrero de 1981, mientras el Congreso de los Diputados votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente. El teniente coronel Antonio Tejero, al mando de guardias civiles, asaltó el Congreso y secuestró al gobierno y a los diputados. Mientras tanto, el capitán general Jaime Milans del Bosch declaró el estado de guerra y ocupó militarmente Valencia.

Finalmente, el Rey Juan Carlos I calmó la situación con un discurso televisivo emitido de madrugada, en el que desautorizaba el golpe y reafirmaba su compromiso con la Constitución y la democracia, lo que fue crucial para el fracaso de la intentona.

El Fin de la Transición y la Consolidación Democrática

La crisis de la UCD se agudizó aún más cuando el ministro Francisco Fernández Ordóñez impulsó la Ley del Divorcio, una medida que generó una fuerte división interna y fragmentó definitivamente al partido.

Ante esta situación de inestabilidad, Leopoldo Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones generales anticipadas. En estas elecciones, celebradas el 28 de octubre de 1982, el PSOE, liderado por Felipe González, obtuvo una histórica victoria por mayoría absoluta. Este triunfo marcó el fin de la Transición Española y el inicio de una nueva etapa de consolidación de la democracia en España.

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