Transición española: Pactos de la Moncloa, Constitución de 1978 y gobiernos (1977-1981)
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El periodo constituyente
Pactos de la Moncloa
La prioridad del primer gobierno democrático fue la grave situación económica. Las circunstancias políticas habían llevado a los gobiernos a aparcar las medidas necesarias para afrontar la crisis. En 1977 los indicadores eran demoledores: alta inflación (cercana al 40 %), desempleo y un déficit exterior galopante.
El gobierno propuso un pacto a todas las fuerzas políticas y se celebraron una serie de reuniones para llegar a un acuerdo. Los Pactos de la Moncloa, firmados el 15 de octubre de 1977, establecieron medidas económicas que comprometieron a todas las fuerzas sociales. Pero también incluyeron medidas sociales y políticas destinadas a garantizar la estabilidad democrática.
Constitución de 1978
A) La Constitución de 1978 y su desarrollo
La vigente Constitución define al Estado como "social y democrático de Derecho" y fija un sistema de monarquía parlamentaria. La declaración de derechos y deberes es extensa y una de las más complejas del constitucionalismo reciente. Políticamente, configura un Estado con división de poderes:
- Ejecutivo, con presidente del Gobierno.
- Poder legislativo, con cámaras de elección popular abiertas.
- Poder judicial, que corresponde a jueces y tribunales.
La novedad más relevante fue la configuración del Estado formado por "nacionalidades y regiones", mediante la libre constitución de comunidades autónomas, a través de estatutos de autonomía que debían ser aprobados por las Cortes. En los años ochenta se procedió al desarrollo orgánico de la Constitución.
B) Configuración del Estado de las autonomías
La Constitución había diseñado un Estado descentralizado cuya materialización exigió el desarrollo normativo y político en la década siguiente. El resultado fue un proceso de construcción autonómica que equilibró, con mayor o menor éxito, competencias entre el Estado y las comunidades autónomas.
Los gobiernos constitucionales
La segunda legislatura y el desgaste de Suárez
Una vez aprobada la Constitución, se convocaron nuevas elecciones para marzo de 1979. La UCD volvió a ganar. En cambio, las primeras elecciones municipales democráticas las ganó el PSOE. En 1979 el consenso se vio sustituido por el enfrentamiento: el PSOE asumió una actitud de oposición dura y también el PCE adoptó una postura más distante.
Pero el principal problema de Adolfo Suárez era la crisis de su propio partido. La UCD sufrió claras derrotas en las elecciones autonómicas vasca y catalana. El 29 de enero de 1981, el presidente Adolfo Suárez, agotado por las tensiones y el acoso político al que estaba sometido, anunció su dimisión. El Rey designó a Leopoldo Calvo-Sotelo como candidato a la presidencia del Gobierno.
Notas finales
Estos años clave (1977–1981) marcaron el tránsito de España hacia la consolidación democrática: desde los acuerdos económicos y políticos de los Pactos de la Moncloa, pasando por la aprobación y desarrollo de la Constitución de 1978, hasta el relevo en el liderazgo político que culminó con la salida de Suárez y la presentación de Calvo-Sotelo como candidato presidencial.