Transparencia y probidad en la gestión pública y la protección de minorías
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Transparencia y probidad
La transparencia, es decir, la verdad sobre un hecho ocurrido en un momento y lugar determinados, aplicada a las instituciones públicas, implica el deber del Estado de informar o poner en conocimiento de los ciudadanos interesados la información sobre la gestión de un servicio público, para que puedan consultarla, analizarla y, en caso de advertir irregularidades, usarla como mecanismo de sanción.
La probidad, por su parte, implica que las actuaciones de los funcionarios públicos deben adecuarse a los límites, requisitos y deberes que establecen las leyes. Además, es un principio que tiene un componente ético: el Estado está al servicio del bien común y todo funcionario público forma parte de esa tarea, por lo que debe actuar de manera recta y comprometida con ese objetivo.
Según lo señalado, ambos principios están consagrados en nuestra Constitución, en el Artículo 8°.
Reconocimiento de derechos de las minorías
Desde 1992 existe una Declaración de las Naciones Unidas sobre las Minorías. En su artículo 1 se postula que en cada nación existen minorías sobre la base de su identidad nacional o étnica, cultural, religiosa y lingüística, y dispone que los Estados deben proteger su existencia.
¿Qué son las minorías?
Resulta sumamente vital definir qué es una minoría, debido a las múltiples situaciones en que viven las personas que la integran. Como una forma de integrar estas variadas situaciones, Capotorti ofrece la siguiente definición:
Un grupo numéricamente inferior al resto de la población de un Estado, que se encuentra en una posición no dominante y cuyos miembros, que son nacionales del Estado, poseen características étnicas, religiosas o lingüísticas diferentes de las del resto de la población y manifiestan, aunque solo sea implícitamente, un sentimiento de solidaridad para preservar su cultura, sus tradiciones, su religión o su idioma.
Fuente: citado por PNUD, Derecho de las minorías: normas internacionales y orientaciones para su aplicación, N. York, 2010.
Si bien se critica esta definición por la importancia asignada a la nacionalidad, el requisito de que la minoría se encuentre en una posición no dominante continúa siendo importante para diferenciar a las minorías de aquellos grupos que representan una posición preponderante dentro de una sociedad, ya sea desde un punto de vista económico, social, cultural o religioso.