La Unión Liberal y la crisis política en el reinado de Isabel II
El ocaso del progresismo y el ascenso de la Unión Liberal
Tras un periodo marcado por figuras consideradas holgazanas y desaprensivas, el campo español se vio sacudido por conflictos constantes con los jornaleros. Ante esta situación, la Reina limitó el poder de Espartero y nombró a O'Donnell jefe de gobierno. Posteriormente, Serrano reprimió las revueltas y bombardeó el Congreso. El pacto de O'Donnell supuso la caída y el fin del progresismo, mientras que Narváez deshizo los logros alcanzados durante el bienio.
La Unión Liberal de O'Donnell
La Unión Liberal nació como una alianza electoral entre los sectores más conservadores de los progresistas y los más avanzados de los moderados. Su objetivo era dinamizar el Parlamento, evitando los personalismos de Espartero y Bravo Murillo. Con un carácter burgués que se moderó progresivamente, su líder, O'Donnell, convirtió a España en una dictadura de centro, donde los «resellados» dominaron las elecciones.
Desafíos del gobierno de O'Donnell
O'Donnell tuvo que enfrentar diversos problemas críticos:
- Desembarco carlista: Carlos VI desembarcó en Tarragona junto al general Ortega, pero al no convencer a las tropas catalanas, Ortega fue fusilado. Los infantes Carlos y Fernando fueron perdonados a cambio de su renuncia al trono.
- Levantamientos campesinos: Motivados por la desamortización, el servicio militar obligatorio y los impuestos. Rafael Pérez, con ideas federales, llamó a la República a jornaleros y obreros, quienes se radicalizaron. O'Donnell, temiendo perder el control, traicionó a los jornaleros comunicándose con las autoridades de Granada, permitiendo que la pequeña burguesía tomara el poder.
- Envejecimiento de los líderes: El desgaste político de figuras como Narváez y Espartero.
- Espíritu universitario y krausismo: Se difundió el krausismo, una filosofía alemana que defendía actitudes tolerantes.
- Emilio Castelar y "El Rasgo": Castelar publicó un artículo contra Isabel II criticando que Manuel García vendiera patrimonio real para sanear la Hacienda, calificándolo de apropiación indebida. El ministro de Fomento, Galiano, lo expulsó de su cátedra en la Universidad Central. Esto provocó la Noche de San Daniel, donde estudiantes y obreros protestaron contra la represión de Narváez, quien quedó políticamente debilitado.
- Cuartel de San Gil: Los sargentos del cuartel se sublevaron en un plan orquestado por Prim y Sagasta para reducir a los oficiales. Prim se encontraba en Hendaya para coordinar la acción.