El utilitarismo de Stuart Mill: normas, mentiras piadosas y moralidad
Resumen
El texto analiza la postura de Stuart Mill sobre la moralidad utilitarista y la conveniencia de seguir normas, leyes y costumbres en lugar de calcular cada caso. Explica el ejemplo de la mentira, la distinción entre utilitarismo del acto y de las reglas, y el papel de la utilidad para resolver conflictos de deberes.
Puntos clave
- Seguir leyes, normas y costumbres evita tener que calcular continuamente las consecuencias de cada acción.
- Mentir puede ser más beneficioso en un caso concreto, pero habitualmente tiene un coste oculto: debilita la sensibilidad hacia la veracidad.
- Mill admite excepciones a la norma de decir la verdad, como las mentiras piadosas, cuando decirla causa un sufrimiento grande y no merecido.
- El utilitarismo del acto evalúa las consecuencias de cada acción; el utilitarismo de las reglas evalúa las consecuencias de seguir una regla.
- La utilidad puede servir para decidir entre deberes y derechos incompatibles, cuando existen aparentes conflictos morales.
Para paliar esta dificultad existen las leyes, las normas y las costumbres. En vez de calcular caso por caso si debemos, pongamos por caso, devolver el dinero prestado o enviarlo a una asociación de ayuda a los pobres, debemos atenernos a la ley y a la norma social, y devolver el dinero a su dueño. Un ejemplo interesante es el de la mentira, que Mill examina. Si calculamos la conveniencia o no de mentir en cada caso, puede haber muchas ocasiones en que mentir sea más beneficioso (para uno mismo o incluso para los demás) que decir la verdad. Sin embargo, esa actitud tiene lo que podríamos llamar un coste oculto:
El cultivo en nosotros mismos de la sensibilidad hacia la veracidad es una de las cosas más útiles, y el debilitamiento de esta sensibilidad uno de los más perniciosos.
Normas y leyes como guía
Es decir, en un caso concreto quizás fuera mejor mentir, pero a la larga esa actitud nos convertiría en mentirosos habituales y eso sí que sería un hábito claramente perjudicial para todos. Seguir las normas, las leyes y las costumbres nos evita tener que calcular continuamente el resultado de nuestras acciones. No hace falta calcular en cada caso si conseguimos un mayor bienestar general mintiendo o diciendo la verdad, sino que debemos atenernos a la norma moral de decir la verdad, norma cuya utilidad está sobradamente probada por la experiencia de muchas personas.
El utilitarismo del acto y de las reglas
Sin embargo, y siguiendo también una costumbre habitual en él, Mill se niega a defender claramente una postura determinada, y prefiere suavizar su posición, aunque sea a costa de restarle coherencia. Pues inmediatamente después de afirmar que mentir tiene estos efectos perjudiciales a largo plazo pese a que sea conveniente en el corto, Mill reconoce que hay situaciones en las que se deben hacer excepciones. Debemos mentir a veces, dice Mill, o no decir la verdad, cuando decirla puede causar un sufrimiento grande y no merecido. Es decir, debemos hacer una excepción con las llamadas mentiras piadosas.
La utilidad como base de la obligación moral
La cuestión que está tratando Stuart Mill ha dado lugar a dos versiones diferentes del utilitarismo: el utilitarismo del acto y el utilitarismo de las reglas. Según el primero, lo que debemos calcular son las consecuencias de cada acto. Según el segundo, en cambio, lo que debe evaluarse son las consecuencias de seguir una regla; una vez hemos comprobado que una regla es útil, debemos seguirla sin hacer excepciones.
La utilidad en la toma de decisiones morales
Pese a lo dicho sobre las dificultades de hacer un cálculo exhaustivo de la utilidad de nuestras acciones, Stuart Mill afirma que hay ocasiones en que ese cálculo es útil para resolver aparentes conflictos de deberes, es decir, para tomar una decisión en aquellos casos en que tenemos dudas sobre qué es lo que debemos hacer, en el sentido moral de la expresión. En estos casos, dice Mill, puede ser útil dedicar algún tiempo a pensar cuál de las acciones que tenemos disponibles es la que presumiblemente producirá un mayor bienestar general:
Si la utilidad es la base última de la obligación moral, la utilidad puede ser invocada para decidir entre nuestros derechos y deberes, cuando son incompatibles.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el utilitarismo del acto y el utilitarismo de las reglas?
El utilitarismo del acto calcula las consecuencias de cada acción concreta. El utilitarismo de las reglas evalúa las consecuencias de seguir una regla y, una vez comprobada su utilidad, la sigue sin hacer excepciones.
¿Por qué Stuart Mill considera que no conviene mentir siempre aunque sea útil en el momento?
Porque, aunque mentir pueda ser más beneficioso en un caso concreto, a largo plazo convierte a la persona en mentirosa habitual, lo que resulta perjudicial para todos.
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