Vegetación de las regiones eurosiberiana, mediterránea y macaronésica: especies, pisos y adaptaciones
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Vegetación de las regiones eurosiberiana, mediterránea y macaronésica
Región eurosiberiana
La región eurosiberiana, con clima oceánico, está dominada por el bosque caducifolio, formado por árboles altos de hojas grandes que caen en otoño, principalmente roble y haya. El sotobosque incluye helechos, musgos y frutos del bosque que florecen en primavera.
La haya tolera el frío y necesita humedad, situándose en la montaña y adaptándose a suelos calizos y silíceos, mientras que el roble resiste menos el frío y necesita menos humedad, localizándose a cotas más bajas sobre suelos silíceos. Entre la vegetación secundaria destacan el castaño, fresno, tilo, olmo y avellano.
En muchas zonas, los bosques originales han sido reemplazados por pinos y eucaliptos, que crecen rápido, acidifican el suelo y son más propensos a incendios. La vegetación de matorral incluye la landa y los prados, utilizados como alimento para el ganado.
Región mediterránea
La región mediterránea, con clima seco, presenta el bosque perennifolio como vegetación clímax, con árboles de mediana altura como encina y alcornoque y un sotobosque de retama, madroño, coscoja, lentisco, jara y especies aromáticas, debido a la separación de los árboles que permite la entrada de luz.
La encina resiste la sequía, se adapta a distintos suelos; su madera se empleaba en carpintería y carboneo, y sus frutos, las bellotas, alimentan al ganado. El alcornoque necesita inviernos suaves, humedad y suelos silíceos; su madera se aprovecha en toneles y barcos y su corteza para corcho. Entre la vegetación secundaria destaca el pino, que crece rápido y soporta condiciones extremas.
Para conservar el bosque clímax se aplica el sistema de dehesa, combinando bosque aclarado con agricultura y pastoreo. Los matorrales se dividen en maquia, garriga y estepa, según degradación y sequía.
Formaciones azonales
Las formaciones azonales dependen de factores locales como ríos o montañas. En las riberas se desarrollan bosques de ribera o bosques galería con chopo, álamo, fresno y olmo, aunque su extensión se ha reducido por canales y embalses.
Vegetación en montaña: pisos altitudinales
En la montaña, la vegetación se organiza en pisos según la altura:
- Piso basal: formado por bosques de robles y hayas en la cornisa cantábrica; abetos y pinos negros en los Pirineos; y quejigos y encinas en las Béticas.
- Piso intermedio: corresponde a matorrales, como landas en la eurosiberiana y maquia y garriga en la mediterránea.
- Altas cumbres: presentan rocas desnudas, nieve o prados en el norte y estepas espinosas en el sur.
Vegetación macaronésica (Canarias)
La vegetación macaronésica de Canarias tiene numerosos endemismos y reliquias. Se diferencian varios pisos vegetales:
- Piso basal (seco): con cardón y tabaiba.
- Piso intermedio o de transición: con mayor humedad y presencia de palmeras, dragos y sabinas.
- Piso montano-húmedo: con laurisilva y fayal-brezal, resultado de la degradación de la laurisilva.
- Piso montano-seco: dominado por pino canario.
- Alta montaña: caracterizada por desnudez, matillas dispersas, gran riqueza florística y endemismos como la violeta del Teide.
Notas finales
En conjunto, estas regiones muestran la diversidad de especies y comunidades vegetales que resultan de la interacción entre clima, altitud, tipo de suelo y actividad humana. La sustitución de bosques originales por especies de crecimiento rápido, la práctica de la dehesa y la presencia de endemismos en áreas insulares son factores clave para entender la dinámica y conservación de la vegetación en la península ibérica y Canarias.