Las Tres Vías de la Felicidad en la Filosofía Antigua: Ética Aristotélica, Hedonismo y Estoicismo

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Fundamentos de la Ética Clásica: Razón, Placer y Destino

La Ética de la Virtud (Aristóteles)

Las virtudes se definen como el hábito de mantener nuestras emociones, sentimientos y deseos en un término medio, siendo los extremos, tanto por exceso como por defecto, vicios. En las decisiones que tomemos día a día, no debemos dejarnos llevar por nuestros impulsos, deseos y emociones, sino que nuestra guía debe ser siempre la razón. Solo serán buenas las decisiones racionales; solo esas nos conducirán a la felicidad (Eudaimonia).

Debemos practicar las virtudes intelectuales, que son dos:

  • La Prudencia (Phronesis)
  • La Sabiduría (Sophia)

Hedonismo: Epicuro

Según esta teoría, el bien supremo, aquello que todos los seres humanos perseguimos y que nos llevará a la felicidad, es el placer. Maximizar el placer y minimizar el dolor es el objetivo prioritario de nuestra vida. El placer debe ser, si no un estado definitivo, sí, al menos, duradero.

Definición del Placer Epicúreo

El placer se define como:

  • La ausencia de dolor en el cuerpo (Aponía).
  • La ausencia de perturbaciones psicológicas o espirituales, como son el miedo (Ataraxia).
  • La satisfacción de nuestros deseos.

La persona sabia es justamente aquella que sabe hacer el «cálculo» y sabe a qué placeres decir sí y hasta dónde, y qué sufrimientos rechazar o aceptar según convenga.

Tipos de Deseos y Normas

Para poder hacer ese “cálculo”, Epicuro distingue tres tipos de deseos y nos da normas:

  1. Naturales y necesarios: (Deben satisfacerse, ej. comer).
  2. Naturales y no necesarios: (Pueden satisfacerse con moderación, ej. comer manjares).
  3. No naturales y no necesarios: (Deben evitarse, ej. la fama o la riqueza excesiva).

El Tetrafármaco: Cuatro Normas para la Vida Placentera

Epicuro nos propone cuatro normas si queremos una vida placentera para poder eliminar el dolor espiritual. Se trata de eliminar cuatro temores fundamentales:

  • El miedo a los dioses.
  • El temor a la muerte.
  • El temor al destino.
  • El temor al dolor y la infelicidad.

Estoicismo: Zenón de Citio

Según los estoicos, todo el universo y cuanto en él sucede está regido, dirigido y determinado por una Ley, Principio o Razón Universal (Logos) que todo controla y domina. Todo ocurre de modo necesario; el destino existe y, aun cuando la vida nos pueda parecer absurda, es en realidad absolutamente racional, solo que responde a una razón universal.

La Imperturbabilidad como Bien Supremo

Por ello, nuestro bien supremo es la imperturbabilidad (Apatheia): permanecer impasibles ante todo aquello que no depende de nosotros, que en ocasiones puede ser el amor o la pérdida.

Nuestro objetivo es la no resistencia a lo que es y no puede no ser; comprender y aceptar lo que no podemos cambiar. Todos terminamos por aceptar lo que no podemos cambiar, pero unos lo hacen por la fuerza y otros de buen grado. La libertad consiste en que podemos elegir esa actitud interior con la que vivimos lo que no podemos cambiar.

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