La Vida Preindustrial: Demografía y Economía Rural en el Siglo XVIII
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La Sociedad Rural y Tradicional en el Siglo XVIII
1.1. Los Habitantes y la Demografía Antigua
Hacia el año 1780, el mundo estaba incomparablemente menos poblado que hoy en día. Se calcula, pese a la ausencia de estadísticas fiables, que la población mundial ascendía a algo menos de 1000 millones de personas, cifra muy inferior a los más de 6000 millones de la actualidad.
El Ciclo Demográfico Antiguo
- La tasa de natalidad era muy elevada.
- La mortalidad, en particular la de los grupos sociales más desfavorecidos, era altísima. Esto se debía a las condiciones sanitarias precarias, la ausencia generalizada de higiene, la abundancia de enfermedades epidémicas y la alimentación escasa y poco variada.
- Como consecuencia, el crecimiento vegetativo era escaso.
- Las hambrunas eran frecuentes y, en determinadas épocas del año o en periodos de malas cosechas, podían afectar a comarcas muy extensas.
La mayoría de la población era analfabeta y desconocía otras culturas. Los medios de comunicación eran escasos, costosos, lentos e inseguros. Por lo general, el transporte más rápido y barato era el que se realizaba por mar o por río; por lo tanto, estaban mejor comunicadas las grandes ciudades y las zonas costeras que las pequeñas aldeas y las áreas de interior. Esta profunda incomunicación entre áreas geográficas distantes conllevaba una gran falta de información y alimentaba un mundo socialmente rígido y tradicional con unas formas de vida estrictas.
1.2. Una Economía Agraria en Proceso de Cambio
En la segunda mitad del siglo XVIII, la mayoría de la población habitaba en aldeas o en pequeñas ciudades situadas en áreas rurales. Su medio de vida estaba relacionado con el campo: trabajaban en la agricultura y la ganadería, comerciaban con productos que compraban a los campesinos o, en el caso de los propietarios, cobraban rentas por el uso de la tierra.
La Agricultura Tradicional
La agricultura era tradicional y poco eficiente, pues el rendimiento por hectárea era muy bajo. En Europa predominaba el cultivo de cereales en campos abiertos, técnica que consistía en dividir la tierra en dos o tres hojas o parcelas y dejar una en barbecho, es decir, descansando. Con esta técnica se desaprovechaba buena parte del terreno cultivable.
El abono procedía casi exclusivamente de los restos orgánicos que dejaban los rebaños cuando pastaban en los rastrojos. Además, las herramientas empleadas por los campesinos eran muy simples. Con estas características, la agricultura solo podía ser de subsistencia y la alimentación, por lo tanto, seguía dependiendo de las buenas o malas cosechas.
En este paisaje, la agricultura de plantaciones era una excepción. Había sido establecida por los europeos en sus colonias de América y en otras zonas tropicales, y suministraba productos conocidos como de ultramar destinados a la exportación. Muchos de estos productos, hoy de consumo habitual, eran un lujo para la inmensa mayoría de la población campesina.
Generalmente, la mano de obra empleada en las plantaciones no era libre.
El Comercio y la Artesanía Global
El comercio de productos ultramarinos y de artículos de elevado precio estaba encabezado por Gran Bretaña. La seguían, a mucha distancia, Holanda, Francia y España.