Las Virtudes de la Templanza, Fortaleza, Justicia y Prudencia en la Vida Cotidiana

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La virtud de la templanza regula los placeres apetecibles. Es una virtud necesaria porque lo que es apetecible puede no ser lo bueno. Por ejemplo, un estudiante puede tener como apetecible ver una película un domingo por la tarde, pero si tiene examen el lunes por la mañana, entonces lo bueno es que estudie. La templanza le ayuda a elegir lo que es bueno, aunque puede no ser apetecible.

La fortaleza, por otra parte, regula los placeres que no son apetecibles, pero pueden ser buenos. Un ejemplo claro son las cirugías. Un paciente sabe que la recuperación de una cirugía puede ser dolorosa, y por más que antes de someterse a dicho procedimiento no sienta dolor, el paciente sabe que es necesario para cuidar su salud. La fortaleza le ayuda a sobrellevar ese dolor, porque sabe que es bueno y necesario.

La justicia, entendida como dar a cada uno lo suyo, ayuda a controlar mis placeres con respecto a las demás personas. Ya que el hombre es un ser social y no vive en aislamiento, el saber controlar las acciones, tanto para no molestar como para poder ayudar cuando es necesario, es importante para una convivencia agradable.

La prudencia es la virtud que ayuda a tener en cuenta lo que hace falta considerar. Es necesaria porque el bien no se hace de manera general, sino que, de manera particular, hay una forma concreta de hacer el bien para cada situación específica. Cuando una persona se encuentra con una de estas situaciones, lo apropiado es acudir a la experiencia y tomar una decisión que sea coherente con las decisiones pasadas y con la persona misma. Sin embargo, cuando no se tiene experiencia propia, lo prudente es pedir consejo, que no es más que acudir a la experiencia ajena.

Cada una de estas virtudes es fuente para otras, de manera que cuando se vive una, se viven varias otras. Estas virtudes predisponen a una persona a que sea capaz de actuar de manera libre, haciendo que sus acciones no sean fruto de un arrebato emocional momentáneo, sino que sean resultado de un pensamiento razonado.

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