La Voluntad de Poder y la Transvaloración de los Valores en Nietzsche

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La Voluntad de Poder: Ilusión, Devenir y la Crítica a la Verdad

La voluntad de poder es voluntad de ilusión. Esta voluntad es más profunda que aquella voluntad de verdad que imperaba bajo el reinado del mundo suprasensible, y es más profunda porque conoce la realidad auténtica del ser: el devenir, y sabe que la razón humana no podrá jamás totalizarlo ni simplificarlo con sus categorías. La verdad es el cambio.

Metáfora frente a Concepto

Contra la petrificación que el devenir sufre al quedar fijado en una categoría que la creencia y la costumbre convierte en inmutable, se exalta el poder de la imaginación metafórica que posee el hombre como más propio. La metáfora ofrece la posibilidad de no caer en el dogmatismo platónico porque la metáfora permanece abierta al mundo y no cerrada, como ocurre con el modelo simplificador del concepto. La única relación metafísica posible es la relación artística. El aspecto fundamental del hombre es su creatividad, el aspecto esencial de la voluntad de poder. La metáfora tiene muchas interpretaciones y el concepto solo una.

Ateísmo y la Muerte de Dios

El ser como voluntad de poder se autoafirma en su propia producción (Dios ha muerto). Son posibles aún nuevos valores (superación del nihilismo) porque se ha redescubierto la pluralidad de significaciones del ser. ¿Qué afirma la voluntad de poder? Afirma la tierra, la vida total en su aspecto constructivo y destructivo. Puedo crear nuevos valores sin la necesidad de Dios.

El Eterno Retorno de lo Idéntico

El eterno retorno de lo idéntico va a girar en torno al tiempo y a la propia voluntad de poder. Antes de la muerte de Dios, el tiempo era controlado por él; había un más allá eterno que nos rescataba del escaso valor de todo lo sujeto al tiempo.

La crítica ilustrada mantuvo la condena a la caducidad dando el papel de la trascendencia a otros absolutos, formas modernas de la vieja eternidad divina: la razón, el Estado, etc. De nuevo, la eternidad vigila el tiempo desde fuera del tiempo para garantizar sus sentidos y proporcionarle una meta final. Anulada la dicotomía entre los dos mundos, recuperado el sentido de la tierra, es preciso recuperar la eternidad para la inmanencia. Es un sí tan rotundo a la vida que no solamente afirma los valores de esta tierra, sino su deseo de que se repita eternamente.

El Superhombre

El Superhombre es un hombre mejor intelectualmente al de ahora, ya que creará sus propios valores y no dependerá de otros mundos. A partir de la muerte de Dios va a ser posible un nuevo pensamiento que sirva de base para la creación lúcida de nuevos valores.

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