Perspectivas Culturales: Impacto en la Identidad y la Sociedad

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Perspectivas sobre la Cultura y el Individuo

Etnocentrismo: La Visión de la Cultura Propia como Superior

El etnocentrismo es una actitud ante la diferencia cultural que consiste en creer que la propia cultura es la única adecuada e incluso superior a cualquier otra. Esta postura fue asumida por las culturas imperialistas al invadir otros pueblos. Otro de los problemas que plantea reside en que normalmente está ligado a actitudes violentas como el racismo, la xenofobia y la aporofobia. Estas actitudes fomentan no solo la exclusión de aquellos que están al margen de la cultura dominante, sino que pueden desembocar en auténticos genocidios.

Relativismo Cultural: Entendiendo la Diversidad

El relativismo cultural surge con el objetivo de superar los prejuicios etnocéntricos. Para ello, sostiene que cualquier manifestación cultural es fuente de ideas y valores que son fruto de su historia particular.

Pluralismo Cultural: Hacia la Interculturalidad y la Igualdad

El pluralismo cultural defiende la interculturalidad como actitud de diálogo y respeto a las diversas culturas que coexisten en un mismo espacio geográfico, dentro del marco de los derechos humanos. Propone un modelo diferente donde todas las culturas se encuentran en condiciones de igualdad. Este es el modelo más adecuado a seguir hoy en día. Si nos limitamos a heredar prejuicios etnocéntricos, nos condenamos a un futuro lleno de problemas sociales.

Cultura y Personalidad: La Doble Influencia

Durante la socialización se produce un proceso en dos direcciones opuestas:

  • La cultura nos hace iguales:

    Al imponer a todo grupo social una misma cultura, se iguala a todos sus miembros. Así pues, el individuo no elige la forma concreta de ser humano entre todas las culturas que existen, sino que es la cultura donde nace la que le obliga a formar parte de ella.

  • La cultura nos permite ser diferentes:

    Los roles que marca el grupo social al que pertenecemos nunca se cumplen al pie de la letra, pues cada individuo los interpreta a su manera, de acuerdo con su punto de vista personal.

En conclusión, la cultura nos hace iguales y a la vez diferentes. Cada persona posee unos rasgos básicos comunes a todos los individuos que forman parte de su propio grupo, pero también diferencias particulares que dependen de su personalidad.

Individuo y Sociedad: Un Vínculo Complejo

La cultura moldea a los individuos mediante pautas obligatorias que deben seguir.

La Perspectiva de Sigmund Freud: Represión y Civilización

Según Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, todos deseamos ser libres y hacer lo que nos viene en gana. Sin embargo, sería imposible vivir absolutamente libres y contemporáneamente en sociedad si no existiera ninguna imposición cultural que frenara nuestras apetencias. Entre nuestros deseos o Eros y la sociedad se establece un antagonismo que obliga a que la sociedad solo pueda avanzar mediante la represión de Eros. Por su parte, los deseos se desvían a otro tipo de actividades que no amenazan la convivencia en sociedad, y así creamos la cultura. La civilización consiste en renunciar a satisfacer todas nuestras necesidades instintivas. A pesar de que el individuo aspira a satisfacer sus pulsiones, la sociedad lo impide mediante mecanismos represivos.

La Crítica de Herbert Marcuse: La Civilización Represora

Marcuse presenta una visión diferente a Freud. Para él, es la civilización concreta la que es represora, dado que la felicidad está subordinada a usos sociales como tener un trabajo de jornada completa, una vida sexual monógama, unas leyes y un orden. Los individuos sienten que no pueden influir en el curso de los acontecimientos al estar sujetos a esos usos sociales.