Mito de la caverna 1 filosofia de la historia

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FILOSOFIA DE LA HISTORIA
el cristianismo dice que, habiendo constituido dios al genero humano como un solo hombre, el primer hombre desobedecio a dios, y todos sus descendientes se debaten desde entonces entre el amor dei y el amor sui: el amor a dios y el amor propio son las dos grandes atracciones que experimenta el hombre durante toda su vida, san agustin ve ahi una lucha entre caridad y soberbia, entre pecado y redencion, entre la libertdad y la gracia divina. Una lucha que trasciende el orden natural y constituye el drama interior de cada persona, pues lo que está en juego es la salvación o condenacioón eternas. Y asi como hay hombres que aman a dios por encima de si mismos, y hombres que se ama a si mismos mas que a dios, existen tambien dos ciudades fundadas por cada uno de los dos amores: la ciudad terrena y la celestial. La condena y la felicidad eternas aguardan a los ciudadanos de una y otra, pero a lo largo de la historia humana lucharan simpre la civitas dei y la civitas terrena.
Algunos paganos atribuian las vicisitudes del imperio romano al abandono de los dioses y al cristianismo. Los apologistas cristianos ya habian salido al paso de estas acusaciones. San agustin, espectador privilegiado de la caida de roma, redacto la ciudad de dios como una enorme obra apologética en la que reflexiona sobre el sentido de la historia. La creacion implica un vinculo ontologico entre el creador y la creatura: el mundo podría no haber existido, pero una vez que existe es del creador y para el creador. Y el creador nos ha revelado que la historia concluira con el juicio final, en el que se realizara la separacion de las dos ciudades que habian coexistido mezcladas durante largos siglos. Este juicio significara el triunfo definitivo del bien sobre el mal, de la luz sobre las tinieblas, y del reino de dios sobre el de satanas. Hay una historia personal protagonizada por cada hombre, como queda manifiesto en las confesiones, y una historia de la humanidad, pero tanto el comienzo como el fin de ambas historias esta en las manos de dios. El estado, institucion profundamente natural, debe velar por el bienestar, la paz y la justicia, impregnado en los posible de los valores cristianos, pues toda potestad viene de dios, al mismo tiempo, tiene que prestar a la iglesia el apoyo de su poder, para que esta pueda realizar plenamente su mision, pu es ningun estado esta mejor establecido y preservado que el que se fundamente y se vincula a la fe y a la concordia firme, cuando el bien mas alto y verdadero, dios, es amado por todos, y los hombres se mana en el los unos a los otros.



MITO DE LA CAVERNA TEMA 1
En este texto perteneciente al Mito de la Caverna, Platón expone su teoría de las ideas y del conocimiento. El mito está formado por un diálogo entre Sócrates y Glaucón, pues la influencia de Sócrates es tan grande en Platón que utilizó el diálogo como hizo su maestro para mostrar el camino a la verdad. Este mito tiene una función pedagógica. Lo esencial, lo más importante del fragmento que vamos a analizar es la frase el estado en que se encuentra la naturaleza respecto a la educación o a la falta de ella. En este fragmento, Platón expone su teoría de las ideas por medio de la metáfora de la caverna, cuyo interior, sensible, es el mundo de las cosas; y el exterior, suprasensible, el mundo de las ideas. En el interior de la caverna o mundo de las cosas aparecen unos hombres atados y encadenados, que sólo pueden mirar hacia delante y sólo pueden ver unas sombras proyectadas sobre la pared que tiene delante. Aquí, Platón esta haciendo referencia a uno de los temas principales del mito: la ignorancia del hombre, que se encuentra en la misma posición permanentemente, sin la posibilidad de conocer lo que tiene detrás (hasta el momento). Sin embargo, y como dice Platón en un plano superior se haya la posibilidad (ahora existente) de perder esa ignorancia y acercarse un poco más a la realidad, o lo que es lo mismo, al conocimiento. Esta posibilidad se encuentra representada por un camino situado en ese plano superior del que nos habla Platón, y la creencia de llegar a alcanzar el conocimiento lo define como un optimista epistemológico (también lo fue Sócrates).
Para librarse de esa ignorancia, los hombres que se encuentran en la caverna deberían soltarse y cruzar el umbral que los separa de la realidad, y aquí es donde se interpreta la frase del principio respecto a la educación o a la falta de ella, que quiere decir que si los hombres hubieran recibido una educación, posiblemente habrían podido liberarse; pero en este caso, al partir de una ignorancia inicial y al no recibir esa educación, no han podido hacerlo. Platón compara a esos hombres con cualquiera de nosotros. La metafísica de Platón se basa en la teoría de las ideas, que dice que existen dos mundos: el mundo de las cosas y el mundo de las ideas. El primero se identifica con el interior de la caverna y es sensible, es decir, a él pertenecen cosas perceptibles por los sentidos (hombres, tabiquillo, marionetas). Por otra parte, es material, imperfecto, perecedero, mutable, singular, contingente y, además, en él sólo se dan meras copias de lo que hay en el exterior o mundo de las ideas. A su vez, éste es inteligible, es decir, sólo puede ser captado por los ojos de la mente; y es también inmaterial, perfecto, eterno, suprasensible, inmutable, universal, absoluto, y además, contiene modelos de los que surgen las copias que se dan en el mundo de las cosas. En definitiva, para Platón, el mundo de las cosas participa del mundo de las ideas. Como hemos dicho antes, Platón es un optimista epistemológico que cree que se puede alcanzar el conocimiento. Para ello, hay que pasar por los niveles del conocimiento: el primero es el conocimiento de las ideas de las cosas naturales (imaginación); el segundo, el conocimiento de las ideas matemáticas (creencia); el tercero, el conocimiento de las ideas morales (razón discursiva); y el cuarto y último el conocimiento de la idea de bien (razón intuitiva).Esta filosofía de Platón se asemeja a la de Sócrates y a la de los pitagóricos, ya que afirmaban la existencia de algo sólido e indiscutible: para Sócrates, ese algo es la verdad; y para los pitagóricos, las matemáticas. En cambio, los sofistas no creían que hubiera algo sólido e indiscutible. Otra oposición encontró en su alumno más aventajado, Aristóteles, que decía que las ideas existían en las mismas cosas, es decir, que eran su forma. Sin embargo, Platón afirmaba que las ideas eran la causa de las cosas. Por último, la teoría de las ideas supone una solución al problema del cambio de Heráclito y Parménides.