Análisis de la Ley del 21 de julio de 1876: Abolición de los Fueros Vascos
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Nos disponemos a comentar la ley del 21 de julio de 1876, una fuente primaria de naturaleza jurídica y carácter público. En cuanto a sus constancias espacio-temporales, se inscribe en la Restauración, concretamente durante el reinado de Alfonso XII, hijo de Isabel II. La finalidad de esta ley es abolir los fueros en las tres provincias vascas.
Autoría y contexto
La autoría es colectiva, ya que fue una iniciativa de Cánovas del Castillo, presidente del gobierno y líder del Partido Conservador. Fue debatida por las Cortes y posteriormente sancionada por el monarca Alfonso XII. El documento está datado el 21 de julio de 1876.
Contenido de la Ley
Los artículos 1, 2 y 3 establecen el fin de los privilegios que las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava mantenían en relación al servicio militar y en materia fiscal. En concreto:
- El artículo número uno obliga a los habitantes de los territorios a aceptar los deberes constitucionales tal y como lo hacía el resto de los españoles.
- El artículo dos hace referencia a la obligación de presentar el cupo de hombres que les correspondía.
- El artículo número tres profundizaba en la obligación de contribuir al sostenimiento del Estado a través de las rentas e impuestos.
Por último, el artículo cuatro autorizaba al gobierno la reforma del régimen foral, siempre dando cuenta a las Cortes, escuchando a las provincias afectadas y si lo consideraba oportuno.
Antecedentes históricos
En este momento, 1876, durante el reinado de Alfonso XII, ya había finalizado la Tercera Guerra Carlista y se había promulgado la Constitución de 1876, contexto en el que se inscribe la ley presente.
Debemos tener en cuenta el golpe de estado producido en 1868, llamado "La Gloriosa", que llevó a Isabel II al exilio. Dando así inicio al periodo conocido como el Sexenio Democrático (1868-1874). Esta etapa se caracterizó por un gobierno provisional, además de una inestabilidad en todos los ámbitos. El nuevo gobierno convocó elecciones, además de formar nuevas Cortes constituyentes en las que participaron los carlistas. De esta forma se promulgó la Constitución progresista de 1869, que proclamaba una monarquía constitucional.
Debido a que los carlistas no estaban de acuerdo con la Constitución, el general Prim tuvo que iniciar la búsqueda de un candidato adecuado para la corona. Finalmente, eligieron como nuevo rey a Amadeo de Saboya.
El nuevo monarca, Amadeo de Saboya, se encontró con un amplio frente de rechazo, ya que la monarquía no contaba con el apoyo popular debido al asesinato de Prim. Este conjunto de hechos provocó la abdicación de Amadeo, dando paso a la Primera República Española. Esta República fracasó, por lo que el general Pavía en 1874 realizó un golpe de estado, proclamando como rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II, momento en el que se inició el periodo de la Restauración.
La cuestión foral
En este momento, Cánovas del Castillo, presidente del gobierno, tuvo que hacer frente a tres pruebas: en primer lugar, la Tercera Guerra Carlista; en segundo lugar, la Constitución de 1869 que no estaba vigente; y, por último, las leyes que no estaban centralizadas, reformando así la cuestión foral de las tres provincias vascas. Los fueros eran estatutos jurídicos originados en la Edad Media por los que se regía un territorio, estableciendo un conjunto de normas y privilegios otorgados por la ley.
Los fueros de Navarra fueron definitivamente abolidos a través de la Ley Paccionada de Navarra en 1841, durante la regencia de Espartero. Este querrá modificar los fueros de las provincias vascas, aunque no lo conseguirá hasta 1876. Finalmente, la Constitución promulgada concluyó con la abolición definitiva de los fueros vascos mediante la ley presente.
Consecuencias y desarrollo posterior
Para concluir, cabe mencionar que esta ley supuso la abolición definitiva de los fueros en las provincias vascas. Posteriormente, durante la Segunda República, consiguieron su Estatuto de Autonomía. A pesar de que su vigencia en el País Vasco fuese de corta duración debido al comienzo de la Guerra Civil Española, al quedar Vizcaya aislada de todo el territorio republicano durante la guerra, se pudieron ampliar las competencias del Estatuto, llegando a acuñar moneda propia y crear un ejército vasco. Sin embargo, el Estatuto fue abolido en 1939 con el régimen franquista.