Análisis de 'Segunda Derrota' en Los Girasoles Ciegos: Guerra Civil y Posguerra
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Segunda Derrota (El niño con su padre)
El texto que se va a comentar es un fragmento del libro de Los Girasoles Ciegos escrito por Alberto Méndez y publicado en 2004. El libro está compuesto por cuatro relatos que son independientes, pero que tienen como fondo la Guerra Civil Española y los primeros años de la posguerra. Este fragmento corresponde a 'Segunda Derrota'.
En este fragmento, son dos narradores los que van contando la historia y cada uno de ellos se expresa con una tipografía diferente; uno es el miliciano y otro es el propio editor. El editor dice que encuentra un diario en los archivos de la Guardia Civil y lo que le llevó a transcribirlo fue una frase. En la segunda tipografía es el miliciano, el poeta, el propio personaje de la historia quien escribe en su diario y dice que su mujer ha muerto durante el parto y que su hijo ha sobrevivido, pero que el miedo y el dolor de todo lo ocurrido le paraliza y no actúa para salvarlo.
La causa de que el miliciano huyera de su ciudad fue una consecuencia de la Guerra Civil Española y, posteriormente, de la posguerra. Cientos de personas tomaron esta medida por miedo a las terribles consecuencias. Personalmente, creo que esta situación es inhumana para cualquier persona. El libro narra cuatro historias reales y, por desgracia, este es uno de los innumerables casos que se produjeron. También fue una gran tragedia el caso de los exiliados, que fueron obligados a abandonar el país por el hecho de tener una ideología política distinta.
En mi opinión, los duros años de posguerra española fueron totalmente nefastos para el país, que tardó más de veinte años en recuperarse, y para sus habitantes, que fueron los afectados, ya que se vieron obligados a luchar contra todo aquel que fuera del partido contrario. Hubo tanta represión por parte de ambos que se vieron asesinando desde a sus propios amigos hasta a familiares de su misma sangre. Algunas personas que vivieron en la posguerra afirman que ésta fue muchísimo más dura que la propia guerra. Si durante la guerra hubo muchas venganzas personales, la posguerra la superó.
Después de la Guerra Civil Española se vivió un verdadero periodo de duras represiones en la que los pertenecientes al bando perdedor o de ideales diferentes a los que se querían implantar tuvieron que esconderse en su propia casa, pero ¿vivir escondidos es vivir? Vivir escondidos no es vivir, no solo para los que intentan esconderse, sino que tampoco es vivir para las familias que tienen que ser cómplices de esa mentira.
En España murieron miles de personas fusiladas por no compartir los mismos pensamientos que Franco, sufriendo la pérdida injustificada las familias. ¿Es justo que un hijo pierda a su padre, una madre a su hijo, una mujer a su marido o cualquier persona a un familiar o amigo por pensar libremente? Los cuerpos de estas personas fusiladas fueron después enterrados en fosas comunes que aún hoy en día no han sido abiertas para devolver a sus familiares los restos de sus antepasados y enterrarlos dignamente y, sobre todo, tener la certeza de saber dónde se encuentran los restos.
Como conclusión, decir que la represión de los Derechos de los Ciudadanos recogidos en la Constitución Española de 1978 no puede ser incumplida por los propios españoles. La libertad de una persona termina donde empieza la de otra y no hay derecho a que sea coartada. Además, en una guerra nunca quedan vencedores, todos terminan siendo vencidos y perdedores, ya que cada uno de ellos habrá perdido a familiares y gente de su alrededor por el simple hecho de pensar diferente.