La Antigua Hispania: Presencia Fenicia, Griega y Cartaginesa
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La Antigua Hispania
Presencia Fenicia
Los fenicios se establecieron en la costa andaluza, atribuyéndose la fundación de Gades en el año 1100 a. C. A partir del siglo VIII a. C., se han encontrado asentamientos fenicios en las costas de Málaga y Granada. Introdujeron la metalurgia del hierro y el torno de alfarero.
Presencia Griega
Existen numerosos objetos griegos, principalmente vasijas cerámicas, en la región alicantina. El único asentamiento griego confirmado es Emporion, en la costa gerundense, fundado por colonos de Massalia. Los griegos comerciaban con cerámicas, vino y aceite, y explotaban la sal, el esparto y las telas de lino.
Presencia Cartaginesa
El apogeo de la presencia púnica en la península abarcó los siglos IV y III a. C. Los cartagineses sustituyeron a los comerciantes fenicios y establecieron factorías comerciales. Abundan las cerámicas, los objetos funerarios y los restos de la influencia cultural cartaginesa, como el culto a Tania y otros dioses púnicos.
Las Guerras Celtíberas y Lusitanas
El dominio romano de España duró casi 700 años. Desde el principio, Hispania fue un territorio para extraer recursos económicos y un escenario para obtener botines, esclavos y gloria militar. Entre el 155 y el 133 a. C., se desencadenó una guerra generalizada.
Guerras Celtíberas
En el norte, las tribus celtíberas del valle del Duero resistieron. La guerra culminó con la resistencia de Numancia. Las disputas entre los generales romanos y el desinterés de las legiones permitieron una larga resistencia.
Guerras Lusitanas
En el oeste, los habitantes de Lusitania se enfrentaron al dominio romano. Durante 11 años, los lusitanos libraron una feroz guerra de guerrillas liderada por Viriato. En el 139 a. C., Viriato fue asesinado y la resistencia lusitana llegó a su fin.
En la etapa final de la República, los romanos controlaban el territorio al sur del Ebro y del Duero, y las provincias de Hispania se habían incorporado plenamente a la historia romana.