La Antropología de Tomás de Aquino: Alma, Cuerpo e Imagen Divina
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Antropología de Tomás de Aquino
En cuanto a la composición del hombre, Tomás de Aquino adopta la concepción aristotélica del hombre, pero modificándola para adecuarla a la doctrina católica. Frente al dualismo platónico, afirma que el hombre es solo una sustancia compuesta de cuerpo y alma (hilemorfismo). Pero aunque el alma es la forma sustancial del cuerpo, es en sí misma una sustancia y puede existir independientemente del cuerpo (inmortalidad).
El alma humana es única, a la vez vegetativa, sensitiva e intelectiva. El alma intelectiva es creada por Dios al final de la generación humana y es sensitiva y vegetativa, corrompiéndose las formas que la han precedido.
Relación entre el hombre y Dios
Respecto a su relación con Dios, pretende también explicar racionalmente la semejanza existente entre el hombre y Dios:
- El hombre ha sido hecho por Dios a su imagen y semejanza, pero dicha imagen no es perfecta. La semejanza perfecta de Dios solo se puede dar en la identidad de la naturaleza, es decir, en el Hijo.
- Propiamente hablando, solo las criaturas intelectuales son a imagen de Dios, puesto que decimos que la imagen se funda en la semejanza de especie y esta se toma de la última diferencia específica, que en el hombre es el alma intelectiva.
- No obstante, aquellas criaturas que no cumplen con la condición de imagen se hallan en un vestigio de Dios, entendiendo por vestigio la huella que relaciona un efecto con su causa.
Modos de presencia de la imagen de Dios
Aquino distingue tres modos de presencia de la imagen de Dios en el hombre:
- El hombre posee una aptitud o capacidad natural para conocer y amar a Dios (común a todos los hombres).
- Imagen procedente de la gracia: en cuanto que el hombre conoce y ama a Dios de hecho, pero de manera imperfecta. Se da solo en los justos.
- Imagen procedente de la gloria: que conoce y ama a Dios de hecho, pero de manera imperfecta (se da solo en los justos).
La imagen de Dios en lo esencial, es decir, en cuanto a la naturaleza intelectual, se encuentra tanto en el hombre como en la mujer. Pero incluso en el hombre, la imagen de Dios solo se encuentra en cuanto a la mente; en las demás partes de la criatura racional se encuentra en la semejanza de vestigio.
Por último, Aquino establece que la misma figura del hombre es una huella que representa la imagen de Dios en el alma, por estar el hombre mejor dispuesto para contemplar el cielo.