Apoyos Internacionales y Evolución de los Bandos en la Guerra Civil Española
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Apoyos Internacionales en la Guerra Civil Española
Aliados de la República
Los aliados de la República fueron principalmente las democracias occidentales: Francia y Gran Bretaña. Sin embargo, estas potencias se desligaron de la suerte republicana, prefiriendo una política de apaciguamiento frente al expansionismo alemán. En septiembre de 1936 se formó el Comité de No Intervención, bajo la premisa de que nadie debía prestar ayuda a ninguno de los dos bandos. Se adjudicó a diversas flotas la vigilancia de las costas españolas. Mientras Francia y Gran Bretaña no enviaron ningún tipo de ayuda, Alemania e Italia la proporcionaron de forma masiva. El gobierno británico llegó a bloquear las cuentas que la República tenía en Inglaterra, y Francia no permitió el paso por su territorio de la ayuda destinada al bando republicano.
Por otro lado, la URSS envió a la República material bélico y asesoramiento militar, bajo la consigna de que hay que oponerse al fascismo. México ayudó con alimentos. Asimismo, se crearon las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios extranjeros reclutados por la Tercera Internacional. Eran combatientes disciplinados que lucharon en todos los frentes, incluyendo a muchos intelectuales de izquierda, sumando un total de 60.000 hombres y mujeres.
Aliados de los Sublevados
Las potencias fascistas ensayaron en España las tácticas de combate que utilizarían posteriormente en la Segunda Guerra Mundial. Alemania proporcionó materiales bélicos y técnicos, destacando la Legión Cóndor; esta ayuda fue pagada mediante exportaciones de mercurio y productos agrarios. Italia proporcionó armamento y tropas. Por su parte, Portugal, que sufría la dictadura de Salazar desde 1933, también proporcionó tropas al bando sublevado.
2.3 Evolución Política y Económica de los Bandos
La evolución política y económica condicionó el desarrollo y el resultado de la guerra. Entre julio y octubre de 1936, en ambos bandos existió una desorganización total y una multiplicación de poderes autónomos. Sin embargo, a partir de octubre de 1936, las trayectorias se bifurcaron:
- Bando Republicano: Se mantuvieron múltiples divisiones y querellas internas que dificultaron la unidad de acción.
- Bando Sublevado: Se produjo una centralización y concentración del poder, unificando el mando político y el militar.
Evolución de la España Republicana
El 18 de julio de 1936, el gobierno de Casares Quiroga dimitió. El 19 de julio comenzó el gobierno de José Giral, enfrentándose al problema de la falta de autoridad tanto en las zonas sublevadas como en las leales. Se formaron comités que controlaban el territorio; la revolución popular desbordó al gobierno y surgieron colectivizaciones de tierras, empresas y fábricas. Estas medidas contaron con el apoyo de la CNT, pero no con el del PCE, cuyo lema era: "Primero hay que ganar la guerra y luego hacer la revolución".