Argentina: Transición Democrática y Desarrollo (1958-1966)
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Entre 1958 y 1966, Argentina experimentó una democracia restringida. El peronismo estaba proscrito y Juan Domingo Perón permanecía exiliado. Para las Fuerzas Armadas, el retorno del peronismo al poder era inaceptable. La apertura de espacios de legalidad política a través de la participación de partidos "neoperonistas" creó condiciones para el surgimiento de dirigentes alternativos, como Augusto T. Vandor, cuya estrategia era la fórmula "golpear y negociar". Vandor pudo transformarse rápidamente en el principal dirigente peronista del país, llegando a plantear el proyecto de un "peronismo sin Perón".
El Desarrollismo de Frondizi
La meta de los desarrollistas era construir un país industrial y moderno, siguiendo los ejemplos de los Estados Unidos y la Europa de posguerra. Proponían fomentar el sector energético, la petroquímica y la siderurgia.
Arturo Frondizi decidió auspiciar la apertura de la economía argentina a las inversiones extranjeras. Firmó contratos de explotación de yacimientos petrolíferos en la Patagonia, con el objetivo de lograr en poco tiempo el autoabastecimiento de petróleo. Una nueva y generosa ley de inversiones extranjeras facilitó la llegada de un valioso flujo de inversión extranjera: se radicaron empresas multinacionales. Se fortaleció la industria química, la metalúrgica, la petroquímica y las de maquinaria eléctrica y no eléctrica.
Argentina experimentó un gran crecimiento de su sector industrial, que fue de un promedio de 6% anual entre 1953 y 1974. En el sector primario, la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) constituyó un importante estímulo para la modernización del agro.
El presidente Frondizi aspiraba a crear una nueva relación entre los trabajadores. Adoptó rápidamente algunas medidas, la más importante fue la normalización de la CGT y de los sindicatos bajo la Ley 14.455 de Asociaciones Profesionales; esta conservaba los aspectos básicos del modelo de organización sindical del régimen peronista.
Sin embargo, el conjunto del proyecto integracionista entraba en conflicto con los asalariados y con sus representantes.
El punto más álgido de la conflictividad social se produjo en enero de 1959, cuando el gobierno presentó un proyecto de privatización del frigorífico Lisandro de la Torre. Los sindicatos declararon un paro, los principales dirigentes fueron arrestados, y la huelga fue controlada con la intervención militar. El frigorífico retomó sus actividades en manos privadas, y la mitad de los trabajadores fueron despedidos.
El Gobierno de Illia: Debilidad y Oposición
El gobierno de Arturo Illia carecía de los votos propios. La situación institucional del nuevo gobierno no revelaba gran fortaleza y su relación con los militares y con las principales organizaciones empresarias y sindicales era complicada.
Las organizaciones sindicales ejercieron una implacable oposición.
Acciones del Gobierno de Illia
Arturo Illia era un moderado de centro izquierda que creía en la democracia y en las virtudes curativas del tiempo.
A pesar de su debilidad, anuló los contratos petroleros que Frondizi había firmado, impulsó una legislación laboral que incluía una ley que fijaba un salario mínimo, vital y móvil. Modificó la ley de Asociaciones Profesionales, estableciendo garantías para la democracia interna de los sindicatos y controles para el uso de los fondos sindicales. La respuesta del sindicalismo fue la participación en el golpe de Estado contra Illia.
En el plano económico, se puso un mayor énfasis en la planificación estatal, que fue ejecutada por el Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE). Se produjo un aumento del producto bruto interno, de la ocupación y del salario real.
Reorientación de los Militares y la Doctrina de la Seguridad Nacional
En 1960, se afirmó entre los militares latinoamericanos una visión de los problemas mundiales y latinoamericanos conocida como Doctrina de la Seguridad Nacional, que descansaba sobre el principio de las “fronteras ideológicas”. Algunos consideraban comunistas a Frondizi, a Illia y a los jóvenes que comenzaban a usar el pelo largo y a abandonar las costumbres de sus mayores (en el contexto de la Guerra Fría).