Aristóteles y el conocimiento: experiencia, abstracción, inducción y ciencias
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El conocimiento, para Aristóteles, no es una herramienta útil para la supervivencia, sino que su persecución está inscrita en la propia naturaleza humana, en tanto que animal dotado de razón.
La experiencia como origen del saber
Nuestro saber comienza siempre en la experiencia (empeiria), que no es otra cosa que la elaboración de las sensaciones (aisthesis) almacenadas en la memoria (mnemosyne). En este orden de facultades cognitivas le siguen la experiencia, el arte (techne) y la ciencia o sabiduría. El arte surge cuando el intelecto se forma una noción universal a partir de experiencias referidas a objetos semejantes.
Intelecto y abstracción
Si la experiencia es conocimiento de lo particular y el arte de lo universal, la ciencia es conocimiento de lo universal y necesario, y es conocimiento de los principios y causas.
Aristóteles sostiene que el intelecto es como una tabla rasa. ¿Cómo puede ver en el intelecto nociones universales si el material de entrada es siempre un dato sensorial particular? La respuesta de Aristóteles es la abstracción: un proceso por el que el intelecto separa aquellas propiedades que son comunes a varios objetos de las que son accidentales.
Inducción y las ciencias
El proceso de razonamiento por el que comenzamos con lo particular y concluimos en lo universal lo denomina Aristóteles inducción (epagoge). La inducción es un tránsito de las cosas particulares a los conceptos universales.
Para Aristóteles, las ciencias se distinguen por el objeto de estudio, y las clasifica en:
- Teóricas: tienen como objetivo la contemplación (theoria) de la realidad.
- Prácticas: estudian la acción (praxis).
- Productivas: encaminadas a la fabricación o producción de un objeto nuevo y relacionadas con la creación (poiesis).
La lógica
Aristóteles fue el fundador de la lógica. No consideraba que la lógica fuese un saber en sí, sino que entendía que era un instrumento o herramienta preliminar para la adquisición y organización sistemática de los saberes. Por ello, al conjunto de los escritos lógicos de Aristóteles se le ha denominado Organon.
El silogismo
Para Aristóteles, el elemento básico del razonamiento es el silogismo, que consta de dos premisas y una conclusión. Creía que un razonamiento perfecto debe consistir exclusivamente en proposiciones categóricas.
Las refutaciones sofísticas
Otra de las obras del Organon, Las refutaciones sofísticas, trata de clasificar los sofismas o falacias.