Aristóteles y Santo Tomás: Alma, Naturaleza y Felicidad en el Ser Humano
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El Ser Humano en la Escala Natural según Aristóteles
El ser humano forma parte de la naturaleza y, para Aristóteles, ocupa el grado superior en la escala de los seres naturales. La naturaleza está organizada jerárquicamente y en ella los seres están distribuidos en cuatro grados:
- El reino mineral
- El reino vegetal
- El reino animal
- Los seres humanos
Como todo en la naturaleza, el ser humano también está compuesto por materia y forma. La materia es el cuerpo y la forma es el alma. Cuerpo y alma son una sola cosa, no se pueden separar, ya que su unión es sustancial. El alma es lo que anima el funcionamiento del cuerpo y le da vida. El alma pone en acto las funciones vitales del cuerpo que están en potencia, por tanto, todos los seres vivos tienen alma. Existen tres tipos:
- El alma vegetativa o nutritiva: anima los procesos de alimentación y reproducción.
- El alma sensitiva: da vida a las sensaciones, a los estados de dolor y placer y a los deseos.
- El alma racional: anima a la razón (es la específica del hombre).
Jerarquía de las Almas en los Reinos Naturales
En el reino mineral, los seres no tienen alma porque no tienen vida. En el reino vegetal, los seres tienen alma vegetativa, porque su vida se reduce a alimentarse y reproducirse. Los animales no solo se alimentan, sino que además sienten placer y dolor, por eso en el reino animal los seres tienen alma vegetativa y sensitiva. El género humano, el perfecto, además de alimentarse, reproducirse y sentir placer y dolor, piensa y razona, por lo que posee las tres almas.
El Alma según Santo Tomás
Al contrario, Santo Tomás piensa que los únicos que tienen alma son los seres humanos, aunque está de acuerdo con las distinciones entre los tres tipos de alma. Además, afirma que el alma es dada por Dios y que es inmortal. Al igual que Aristóteles, dice que el alma y el cuerpo están unidos sustancialmente, por ello no puede ser eterna, porque cuando muere el cuerpo, el alma no puede quedar sola. Por otro lado, afirma que el alma es cedida por Dios, ya que no puede ser heredada de padres a hijos.
La Felicidad como Fin del Hombre según Aristóteles
Aristóteles afirma que el hombre es un ser perfecto y cuando este realiza una actividad, tiene que hacerla del modo más perfecto, porque es más propio del hombre el alma que el cuerpo, por lo que la felicidad humana tendrá que ver con la actividad del alma y de las actitudes del alma (vegetativa, sensitiva, racional). La parte más intelectual es el alma racional. Como en esta alma encontramos el entendimiento y la voluntad, y llamamos virtud a la perfección de una disposición natural, la felicidad más humana es la que corresponde a la vida del conocimiento, que comienza con una experiencia sensible y, mediante la capacidad de abstracción que facilita el entendimiento, logramos conseguirla.
Conclusión: La Virtud y las Facultades Racionales
En resumen, para Aristóteles, la felicidad es el bien y el fin del hombre, que la hace consistir en la adquisición de la virtud y de las facultades racionales.