Arquitectura Gótica: Simbolismo y Estructura de las Catedrales

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El exterior de la catedral gótica

Las catedrales góticas impresionan por su monumentalidad y todavía hoy se alzan majestuosas en su entorno urbano. El acceso principal se realiza por la fachada occidental, que está flanqueada por dos espléndidas torres.

Existen diferencias notables respecto a la fachada románica:

  • Estructura: En el románico es habitual la existencia de tres calles separadas por estribos que reflejan la división interna en tres naves. En el gótico, las tres calles se definen sin estar separadas por contrafuertes, mediante tres puertas profundas y abocinadas.
  • Verticalidad: Los arcos ligeramente apuntados quedan enmarcados por el gablete (frontón ornamental muy agudo) que acentúa la verticalidad.
  • El rosetón: Encima de la portada central, y remarcando la mayor altura de la nave central, se abre un rosetón de proporciones monumentales, derivado del óculo románico. Su simbología es muy compleja y posee una gran riqueza de significados, entre los que destacan su asociación con el Sol o la representación del ojo eterno y justiciero de Dios.
  • Remate: Por encima del rosetón y coronando el cuerpo central de la fachada, suele abrirse una galería. En altura, las torres que flanquean la entrada se hacen más complejas y rasgadas.

El significado espiritual de la catedral gótica

La catedral gótica es un edificio de rico y profundo significado espiritual en el que se refleja toda una concepción filosófica (la filosofía neoplatónica) y teológica del mundo. La catedral es la Casa de Dios y debe despertar en el fiel emociones más religiosas que estéticas.

La luz como manifestación divina

El uso de la bóveda de crucería hizo posible que el muro dejara de tener una función de soporte, limitándose a ser solo un elemento de cierre. Su sustitución por vidrieras, sobre todo en el nivel superior del muro, permitió una utilización especial de la luz que define una nueva concepción del espacio sagrado dotado de una profunda simbología.

Todos los seres proceden de Dios, por lo que lo terrenal participa en diferentes grados de las cualidades divinas. En este sistema de jerarquías, la luz es la manifestación más directa de la divinidad. Gracias a la luz que parece generarse en las propias vidrieras, el interior de la catedral se transforma en un espacio luminoso que transmite al fiel la sensación visual de Dios.

Los ricos objetos de culto, los frontales de oro y piedras preciosas y la brillantez de las ceremonias litúrgicas refuerzan esta sensación. No es que los fieles se sientan elevados al Cielo, es que están en el mismo Cielo.

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