Arquitectura Paleocristiana: El Origen y Evolución de la Basílica
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El Arte Paleocristiano: Adaptación y Evolución
El cristianismo, que en un principio no buscaba crear un arte original, sino adaptar los elementos utilizables de la civilización que le rodeaba, consideró la basílica como el edificio más idóneo para desarrollar su culto. El templo grecorromano no convenía al nuevo culto, ya que este posee un carácter comunitario en su celebración. El edificio más cercano en el mundo romano a una sala de asambleas era la basílica, la cual resolvía los problemas de espacio que presentaban las necesidades litúrgicas. Al no haber pertenecido previamente a ninguna religión, no existía la preocupación de utilizar para el nuevo culto un tipo de santuario vinculado al paganismo.
Estructura y Planta de la Basílica
La planta es rectangular y sumamente sencilla, respondiendo a un plan longitudinal. El cuerpo de la iglesia consta generalmente de 3 o 5 naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales, existiendo por lo general una nave transversal, el transepto, que da lugar a la planta de cruz latina. En el centro del transepto se abre un remate semicircular: el ábside.
Distribución del Espacio Litúrgico
- Presbiterio: Espacio final de la nave central y el ábside. En él se situaba la cátedra del obispo, los asientos del clero mayor y, en un espacio menor, el coro para el clero menor.
- Ambones: Situados en la nave mayor, próximos a los fieles. En el de la izquierda se leía el Evangelio y en el de la derecha la Epístola.
Organización de los Fieles
Las naves se reservaban para los fieles, situándose los hombres en el lado del Evangelio y las mujeres en el de la Epístola. Esta separación de sexos determinó un lugar ex profeso para las mujeres: la tribuna o matroneum, situada sobre las naves laterales.
Elementos de Acceso y Estructura
El conjunto está precedido por el atrio y el nártex:
- Atrio: Patio porticado que servía de lugar de reunión, con una fuente en el centro.
- Nártex: Lugar reservado para los catecúmenos o neófitos.
Las naves se separan por medio de columnas de fuste liso, con capiteles jónicos o corintios, a veces alternados. Sobre ellos se apoyan arcos de medio punto o entablamentos. Esta misma disposición aparece en la tribuna. Finalmente, la zona superior del muro se horada mediante vanos de iluminación que constituyen el claristorio.