Arquitectura Románica: Características, Etapas y Elementos Constructivos
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Arquitectura Románica: Contexto y Evolución
La arquitectura románica abarca los siglos XI y XII y se divide en tres etapas fundamentales:
- Protorrománico: influencia limitada a las formas arquitectónicas.
- Románico pleno: expansión que afecta a todas las formas artísticas.
- Románico tardío: periodo de transición donde es sustituido progresivamente por el gótico.
Este estilo se sitúa en la Europa occidental durante la época del Sacro Imperio Romano Germánico y coincide con el auge del mundo feudal, consolidándose como un arte monástico y aristocrático. La Iglesia desempeñó un papel fundamental, monopolizando la cultura y dirigiendo ideológicamente a la sociedad.
Factores de expansión
Tres elementos clave contribuyeron a la formación y expansión del arte románico:
- La creación de órdenes monásticas.
- Las peregrinaciones a Jerusalén, Santiago de Compostela y Roma.
- Las cruzadas, expediciones impulsadas por el papado para recuperar territorios bajo dominio musulmán.
El Monasterio y la Iglesia Románica
La arquitectura románica es predominantemente religiosa. Los edificios más característicos son los monasterios y las iglesias:
- Monasterios: Concebidos como grandes "ciudades de Dios", incluían iglesia, claustro, sala capitular y dormitorios comunes, entre otros espacios. El simbolismo era esencial, otorgando un significado espiritual a cada parte del conjunto.
Elementos constructivos y estructurales
La iglesia románica emplea estructuras abovedadas y utiliza la piedra como material preferente.
- El muro: Es el elemento sustentante principal; grueso y macizo, reforzado con contrafuertes y articulado mediante columnas adosadas en vertical con molduras de impostas decoradas.
- Elementos sustentantes discontinuos: Predominan los pilares compuestos, aunque también se utilizan columnas en ventanas, pórticos, criptas y claustros.
- Arcos y bóvedas: Al ser una arquitectura abovedada, se emplea el arco de medio punto. Los arcos de los vanos forman arquivoltas que se apoyan en pequeñas columnas adosadas a las jambas.
Bóvedas y planta
Debido al miedo a los incendios, se generalizó el uso de la bóveda, siendo la preferida la de cañón, dividida en tramos y reforzada mediante arcos fajones. El crucero suele cubrirse con una bóveda semiesférica sobre pechinas.
La planta característica es la de cruz latina, con una, tres o cinco naves y ábsides en la cabecera que se corresponden con dichas naves. El alzado interior es más elevado en la nave central que en las laterales, iluminándose mediante el claristorio y contando, frecuentemente, con tribuna.