Arquitectura Románica en Italia y Cataluña
El Románico en Italia
El románico en Italia se sitúa sobre todo en el norte, Lombardía, y también en el centro, pero es un románico con previvencias clásicas, que es lo auténticamente italiano.
Elementos característicos de los edificios románicos italianos:
- Decoración exterior mediante arquillos lombardos ciegos.
- Importancia de la columna.
- Sustitución de la escultura por la utilización de mármoles de distintos colores como decoración.
- Separación del baptisterio y el campanario del resto de la iglesia.
Conjunto de Pisa
El conjunto de Pisa consta de una catedral, un baptisterio y una torre exenta, es un espacio abierto y separado de los otros edificios. La catedral consta de cinco naves contra otras tres de crucero. El centro tiene una gigantesca cúpula ovalada y el resto va cubierto con bóvedas de arista en las naves laterales y las del centro con techumbres planas de madera. Al exterior se recubre con placas de mármol blanco y oscuro. La fachada presenta una sucesión de arquerías ciegas dispuestas en varios pisos. La torre, separada del edificio principal, inclinada por un fallo de los cimientos, es de sección cilíndrica y envuelta en una galería de arcos; el baptisterio ya con elementos característicos del estilo gótico.
San Miniato al Monte de Florencia
De planta basilical y decoración muy simétrica de arcos, columnas y otros elementos clásicos, rico cromatismo a base de mármoles de distintos colores.
El Románico en Cataluña
En Cataluña es muy intensa la influencia exterior.
Monasterio de San Pedro de Roda
Alejado de los principales núcleos de población, presidido por unas grandes torres. Sus elementos arquitectónicos distintivos son los arquillos lombardos y las grandes torres exentas. Poca decoración, sólo con ornamentos geométricos.
Monasterio de Santa María de Ripoll
Destaca una torre inmensa, la grandeza del crucero y el cimborrio, sus cinco naves y su cabecera con siete ábsides.
Románico catalán de montaña
Se caracteriza por la solemnidad de sus torres, las cubiertas de madera, y los ábsides en ocasiones decorados con arcos lobulados, como en San Clemente y en Santa María de Tahull.