Arquitectura Románica: El Monasterio y la Iglesia de Peregrinación
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El Edificio Tipo en el Arte Románico
El conjunto constructivo más característico es el monasterio que, junto a su función religiosa, se constituye en el centro de un feudo, de ahí su complejidad. Sus dependencias principales se distribuyen en torno al claustro (patio porticado cuadrado o rectangular) que suele situarse al sur de la iglesia: celdas, refectorio (comedor), sala capitular (amplio espacio abovedado), scriptorium... El monasterio más significativo fue el de Cluny.
La Iglesia: Estructura y Tipologías
La construcción más importante, tanto en el monasterio como fuera de él, es la iglesia, cuya estructura se detalla a continuación:
- La planta dominante es la basilical de cruz latina con tres naves (puede llegar a tener cinco), siendo la central más ancha que las laterales, con un transepto y un crucero desarrollados. Las líneas de las naves nos llevan hacia la cabecera, rematada con ábsides.
- Existen dos variantes de cabeceras: la primera es la que tiene un ábside por nave; la segunda es la que posee girola (o deambulatorio). Esta última caracteriza al modelo más significativo del románico: la iglesia de peregrinación.
- La iglesia de peregrinación se define por su planta de cruz latina, girola con capillas radiales y tres (o cinco) naves que continúan en el crucero. Están concebidas para que los fieles puedan efectuar un itinerario desde la entrada y contornear en la girola el sepulcro del santo titular. Este modelo se utilizará también en iglesias que no son estrictamente de peregrinación.
La planta central es mucho menos frecuente; se da, por ejemplo, en baptisterios y templos funerarios.
El Alzado y los Vanos
En el alzado, la nave central es más alta que las laterales, lo que permite la iluminación del edificio y ayuda a la función estructural de apoyo de la nave central. Los vanos (ventanas) son pequeños y abocinados.
Las Portadas: Simbolismo y Escultura
Las portadas, al ser el principal soporte para desarrollar la escultura, constituyen el elemento decorativo primordial. Además, cumplen una función simbólica: la de preparar al fiel para su entrada en un espacio sagrado. La portada es abocinada, con una serie de arcos concéntricos de tamaño descendente llamados arquivoltas, de manera que se oculta el grosor del muro. Los arcos descansan en las jambas y, bajo ellos, se sitúa el dintel. El espacio comprendido entre la arquivolta menor y el dintel es el tímpano, soporte privilegiado para el relieve escultórico.