El Arte Barroco: Historia, Características y Evolución Arquitectónica

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El Barroco: Un Estilo de Contrastes

El Barroco es un estilo artístico europeo desarrollado en el siglo XVII y en la primera mitad del siglo XVIII. Este movimiento nació en Italia y se extendió por toda Europa; desde España y Portugal, también alcanzó las colonias americanas.

Fue un estilo artístico bastante despreciado por los historiadores modernos al considerarse anticlásico, al igual que había ocurrido con el gótico. Sin embargo, ha sido revalorizado a lo largo del siglo XX por los artistas de vanguardia. Etimológicamente, la palabra barroco significa "irregular", concepto que conecta directamente con lo "no armonioso".

Características Principales

  • Dinamismo: Existe una tendencia a dotar a los edificios de movimiento empleando líneas curvas. La alternancia de líneas cóncavas y convexas da lugar a fachadas alabeadas. Es una arquitectura que busca los fuertes contrastes: recta-curva, claro-oscuro y la profundidad en las perspectivas (como se observa en la fachada del Santuario de Caravaca de la Cruz).
  • Empleo de formas clásicas transformadas: Se siguen utilizando elementos clásicos, pero con un tratamiento diferente: frontones y entablamentos quebrados, columnas de volumen pleno y columnas salomónicas (muy dinámicas, con fuste retorcido que asciende en sentido helicoidal). Además, se prefiere el óvalo frente al círculo.
  • Abovedamientos cupuliformes: Se emplean bóvedas y cúpulas como cubiertas, siendo frecuente que estas últimas presenten estructuras ovaladas, como se aprecia en la fachada de la Catedral de Murcia.
  • Profusión de elementos decorativos: Se utilizan relieves que refuerzan el contraste de claroscuros. Dentro de esta decoración, destacan los elementos botánicos y las placas rectangulares.

Tipos de Edificios en la Arquitectura Barroca

La arquitectura barroca se manifiesta principalmente en dos ámbitos:

  • Religiosos: Iglesias y templos.
  • Civiles: Palacios, que se embellecen con jardines y fuentes.

Tanto en las iglesias como en los palacios, el muro no marca el límite físico, ya que, por medio de espejos o pinturas en las bóvedas, se pretende ampliar ilusoriamente el espacio. Asimismo, en este periodo se concede una gran importancia al urbanismo.

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