El Ascenso del Capitalismo: Libertad, Igualdad y las Contradicciones Sociales
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El Ascenso del Capitalismo: Libertad, Igualdad y las Contradicciones Sociales
En la práctica, las reivindicaciones de las revoluciones modernas desembocaron en un escenario donde el modo capitalista de producción encontró las condiciones apropiadas para su desarrollo. Se hablaba de libertad, un concepto con una doble vertiente, dos caras:
- La libertad para contratar a cualquiera, sin la intromisión de los antiguos gremios.
- La libertad para establecer los precios que se consideraran oportunos, sin la intervención del Estado ni de los gremios.
En resumen, era la libertad económica que el capitalismo siempre ha reivindicado y que, en el siglo XIX, desembocaría en la explotación del obrero.
La Falsa Promesa de Igualdad en el Estado Burgués
Paralelamente, se pedía igualdad. Sin embargo, en las revoluciones subsiguientes y en el Estado burgués que establecieron, solo votaba un reducido grupo: el voto censitario exigía el pago de impuestos, formar parte de quienes tenían una economía saneada y ser varones. Las mujeres, por ejemplo, no votaban. Este modelo funcionó hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX. La política, por lo tanto, era decidida por los hombres burgueses, quienes eran los que realmente se consideraban "iguales". Claramente, la burguesía masculina fue la gran beneficiada.
Las Luchas Obreras y la Generalización de los Derechos
Tuvieron que llegar las luchas obreras del siglo XIX para que los derechos de unos pocos se generalizaran a toda la población, incluyendo a las mujeres. La clase trabajadora protagonizó sus propias revueltas y revoluciones en el siglo XIX y a comienzos del XX para abrirse paso en la consecución de sus derechos y alcanzar una verdadera igualdad. A pesar de estos avances, aún hoy en día, el capital disponible sigue siendo una de las principales causas de desigualdad.
Rousseau y el Origen de la Desigualdad
Jean-Jacques Rousseau, en su influyente escrito Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, afirmó que la propiedad es la principal causa de esa desigualdad. Rousseau, como destacado representante de la Ilustración, ya denunciaba las contradicciones del modelo burgués que defendía simultáneamente la igualdad y la propiedad.
John Locke y los Fundamentos del Estado Liberal
En Inglaterra, al igual que en el resto de Europa, se habían sucedido varias guerras de religión, enfrentando a católicos y protestantes. Tras la Revolución Gloriosa de 1688, John Locke, a través de su Carta sobre la tolerancia, pidió al Estado que se limitara a garantizar la vida, la libertad y las propiedades de sus ciudadanos, dejando a cada cual el derecho a profesar en su vida privada la religión que considerara. Este principio sentó las bases del Estado liberal moderno.