Ascenso del nazismo y causas, desarrollo y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial
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Resumen
El documento recorre el ascenso del nazismo en Alemania (1933-1939), las causas de la Segunda Guerra Mundial, su desarrollo desde la anexión de Austria hasta la rendición alemana y japonesa, y sus consecuencias demográficas, políticas y el inicio de la Guerra Fría. Permite comprender cómo el Tratado de Versalles, la crisis económica y la expansión de Hitler desembocaron en el conflicto.
Puntos clave
- Hitler acumuló los cargos de Canciller y Jefe de Estado en 1934 e instauró la dictadura nazi.
- Las Leyes de Núremberg (1935) establecieron la segregación de los judíos.
- Las cláusulas del Tratado de Versalles (1918) imponían indemnizaciones y limitaban el ejército alemán a 100.000 hombres.
- La invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939 marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
- Tras el desembarco de Normandía (6 de junio de 1944) y la caída de Berlín (mayo de 1945), Alemania se rindió.
- Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (agosto de 1945) precipitaron la rendición de Japón.
- La guerra dejó unos 55 millones de muertos y amplió la división entre el bloque occidental y el soviético.
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El Ascenso del Nazismo en Alemania (1933-1939)
A partir de 1934, Hitler acumuló las funciones de Canciller y de Jefe de Estado en Alemania. Con plenos poderes, instauró la dictadura nazi. El programa político de los nazis se resumía en el eslogan: 'Ein Volk, ein Reich, ein Furher!' – Un pueblo, un imperio, un líder.
Los nazis construyeron el mito de la 'raza aria', proclamada como 'superior' y con la misión de someter o eliminar al resto de las razas. La obsesión por la pureza de la 'raza' y el antisemitismo conformaron el estandarte de la política racial de los nazis. A partir de 1935, las Leyes de Núremberg, dictadas 'en pos de la protección de la sangre y el honor alemanes', establecieron una separación total entre los judíos y el resto de los alemanes. Los nazis ejecutaron una política de segregación contra los judíos, de terror, de persecuciones y de expoliaciones para expulsarlos de Alemania.
Hitler quería edificar el Gran Reich, un imperio que reuniera a las comunidades de una sola lengua y sangre alemanas. Para ello, se propuso anexar las regiones germanoparlantes: el Sarre (1935), Renania (1936), Austria (1938), y extender las fronteras de Alemania invadiendo, al este, los países eslavos (pueblo considerado inferior, a someter) creando un “Lebensraum” (espacio vital) para los arios, el cual sería “Judenfrei” (libre de judíos). Pese a la interdicción del Tratado de Versalles, desde 1935 se restableció el servicio militar en Alemania y Hitler creó un ejército poderoso. 1938 fue el momento de la crisis de los Sudetes, y la guerra era inminente. En marzo de 1939, el ejército alemán invadió Checoslovaquia y, el 1º de septiembre de 1939, invadió Polonia pese al pacto de no agresión (y de división de Polonia) que había firmado con la URSS de Stalin.
El partido nazi y su líder eran el centro del Estado. Toda forma de oposición, incluso de crítica, era reprimida violentamente. Los campos de concentración estaban abiertos desde 1933 para 'castigar' cualquier oposición. La propaganda prodigaba un culto al líder que aumentaba sin cesar y que adoctrinaba a un pueblo cada vez más fanático.
En Alemania, Hitler comenzó a desarrollar una industria de armamentos y a formar un gran ejército, lo cual resultó en una rápida reducción del desempleo. Los nazis prestaron gran atención a la formación de los jóvenes. Hitler y su partido despertaron gran entusiasmo, usando diferentes modos de llegar a las masas a través de la propaganda y la educación. Había opositores, pero la mayoría callaba por miedo a la violencia y al encarcelamiento. Las medidas antijudías fueron aceptadas como añadido inevitable y el público suscitó poca resistencia.
Causas de la Segunda Guerra Mundial
No existe una sola causa o razón para que se produjeran las condiciones políticas, económicas y sociales que desencadenaron en la Segunda Guerra Mundial, sino una combinación de todas ellas.
El inicio podemos ubicarlo en el repartimiento de poderes y zonas de influencia que hicieron los Aliados al establecer el Tratado de Versalles y la incapacidad de Gran Bretaña, la potencia dominante en ese momento, para establecer un nuevo orden.
Como principales causas de la Segunda Guerra Mundial podemos citar las cláusulas establecidas dentro del Tratado de Versalles de 1918, firmado para la rendición de Alemania:
- Pago de indemnizaciones por parte de Alemania a los Aliados por las pérdidas económicas sufridas por los mismos a causa de la guerra.
- Reducción del ejército alemán a 100.000 hombres, no posesión de ninguna arma moderna de combate (tanques, aviación y submarinos).
- Reducción de la flota alemana a buques menores a las 10.000 toneladas.
Otro factor fue la Gran Recesión que se presentó en el mundo durante los años veinte y treinta, que en Alemania crearon desempleo, caída del nivel de vida de la clase media, lo que abonó el camino para el surgimiento de las reivindicaciones alemanas y con ello el impulso al partido Nacional-Socialista (Nazi).
El Desarrollo de la Segunda Guerra Mundial
El primer paso de la expansión alemana fue la anexión de Austria. En 1936, Hitler obligó al canciller austriaco a que declarara a su nación: “país alemán”. En marzo de 1938, las tropas alemanas invadieron Austria ante el entusiasmo de muchos austriacos que veían en la unificación una manera de recuperar su grandeza imperial. Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos aceptaron la conquista. El siguiente paso fue Checoslovaquia. Hitler anunció su intención de anexarla. Francia y Gran Bretaña advirtieron a Alemania su firme oposición y Hitler insistió en que era el último territorio que pretendía. En septiembre de 1938, los ministros de Francia y de Inglaterra se reunieron con Hitler en Múnich, con Mussolini como mediador. La Unión Soviética (contraria a las intenciones de Hitler) y Checoslovaquia (el país afectado) no fueron invitadas. Se acordó la cesión del territorio de los Sudetes a Alemania a cambio de un pacto de no agresión que esta nación firmó con Francia e Inglaterra. Una comisión internacional decidiría los nuevos límites de Checoslovaquia. Francia, que se había comprometido a garantizar la integridad de esta última con las armas, dejaba a su aliada en manos de Alemania. El acuerdo de Múnich implicó ceder a las pretensiones expansionistas de Hitler. Hitler obligó a Eslovaquia a separarse y al gobierno checo a rendirse. Checoslovaquia dejó de existir, sus industrias y su armamento quedaron bajo el control alemán. Inmediatamente después del acuerdo, Hitler tomó la decisión de invadir Polonia. Como Francia e Inglaterra eran aliadas de Polonia y se habían comprometido a socorrerla, el gobierno alemán propuso a Stalin un pacto de no agresión que incluía un acuerdo secreto para el reparto del territorio. Stalin suspendió la hostilidad hacia Alemania, porque temía que una invasión japonesa a la parte oriental de la URSS la obligara a pelear en dos frentes. Cuando Alemania invadió Polonia, la URSS atacó Finlandia, anexó una parte de Rumania e incorporó a los estados bálticos como repúblicas soviéticas. El 31 de agosto de 1939, el Führer ordenó a sus fuerzas la invasión de Polonia. El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron Polonia y el día 3 Francia y Gran Bretaña, las potencias aliadas de Polonia, declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había comenzado. El 1º de septiembre de 1939, la fuerza armada alemana puso en práctica la estrategia de la “guerra relámpago” (una doctrina de guerra, un bombardeo inicial rápido junto con el uso coordinado de fuerzas móviles en conjunto con velocidad y sorpresa con el fin de golpear con contundencia al enemigo antes de que este pueda organizar una defensa coherente) con el objetivo de invadir Polonia. Polonia no pudo hacer mucho contra los modernos tanques y bombardeos alemanes y a fines de septiembre Varsovia capituló. A mediados de septiembre, los soviéticos ocuparon Polonia oriental amparados por el pacto firmado entre Hitler y Stalin. Luego Hitler se volvió hacia occidente. Después de la invasión a Polonia, Alemania intentó negociar con Francia e Inglaterra el reconocimiento de la nueva situación, pero, ante la negativa de estas, fijó su objetivo en asegurar suministros para su ejército. Ello le obligó a incrementar sus acuerdos económicos con la Unión Soviética, que le proporcionaría materias primas, y a negociar la compra del hierro sueco. Ambos bandos se prepararon para una guerra que prometía ser larga y penosa. Las naciones escandinavas intentaban mantenerse neutrales en la guerra y, para ello, tuvieron que hacer concesiones a ambos contendientes. Noruega dejaría pasar el mineral de hierro sueco con destino a Alemania y, al mismo tiempo, su flota mercante colaboraría con la inglesa. Sin embargo, Alemania quería asegurarse a toda costa ese suministro y temía una intervención aliada inmediata en Noruega. Por lo que decidió ocuparla junto con Dinamarca, sin que el poderío naval británico pudiera impedirlo. En su avance hacia Francia cayeron Luxemburgo, Holanda y Bélgica. Mientras tanto, Francia trataba de proteger sus fronteras mediante una línea fortificada (línea Maginot) y Gran Bretaña optaba por la guerra prolongada. En mayo de 1940, los alemanes entraron en Francia desde Bélgica y la línea Maginot fue arrasada, sin que el ejército francés pudiera organizar una contraofensiva. Una extensa porción del territorio francés fue zona de ocupación alemana y Henri Pétain rompió relaciones con sus antiguos aliados y convirtió a la zona no ocupada de Francia en una dictadura fascista (Francia de Vichy). Hitler se dirigió a Gran Bretaña, protegida por su armada, el canal de la Mancha y su condición de isla. Tras semanas de ataques a puertos y campos de aviación, la fuerza aérea alemana intensificó su campaña con incursiones diarias de cientos de aviones contra las bases aéreas y las fábricas aeronáuticas. Sin embargo, las modernas instalaciones de radar británicas impedían que el enemigo atacara por sorpresa. Los británicos sorprendieron a los alemanes atacando Berlín. Hitler contraatacó lanzando miles de bombas sobre Londres, Liverpool, Coventry y otras localidades, que perjudicaron sobre todo a los civiles. Mientras los ejércitos hitlerianos ocupaban la península balcánica, en el norte de África los blindados amenazaban al protectorado británico de Egipto. Entre la población civil de varios países se organizaron movimientos antifascistas, que eran clandestinos y realizaban operaciones armadas y de espionaje; como los partisanos italianos y yugoslavos y la resistencia francesa. A partir de 1941, la guerra se universalizó. Hitler puso en marcha el plan Barbarroja. En junio, rompió la circunstancial alianza con la Unión Soviética e invadió su territorio. Por este motivo la URSS entró en la guerra. En ese mismo año, Japón, que entró en la guerra con el objetivo de dominar el sudeste asiático y el área del Pacífico, bombardeó la base militar norteamericana de Pearl Harbor en el Pacífico, sin que mediara ninguna declaración de guerra. Simultáneamente, los japoneses atacaron otras posesiones británicas e instalaciones estadounidenses. Como consecuencia de estas agresiones, la URSS y Estados Unidos entraron en la guerra con el Eje, liderando el grupo aliado e imprimiendo un giro que cambiaría el rumbo del conflicto. Todo el Pacífico quedó en manos niponas. Japón y Alemania creyeron que la guerra estaba por terminar y Hitler y Mussolini declararon la guerra a Estados Unidos. Hacia 1942, las fuerzas del Eje parecían tener en un puño a tres continentes. Sin embargo, la invasión a la URSS y el ataque a los EE. UU. reforzaron el campo aliado, convertido ahora en una gran coalición antifascista. Con dos frentes abiertos, el oriental y el occidental, las dificultades de Alemania fueron en aumento y, para reemplazar a los caídos, debió reclutar a todos los hombres entre 16 y 60 años. En la URSS, los soldados alemanes y otras fuerzas del Eje, se encontraron con una tenaz resistencia. La crueldad de los invasores con los prisioneros redobló la tenacidad de los soviéticos y el invierno ruso inmovilizó a los vehículos alemanes y determinó que muchos soldados murieran congelados. En 1942, atraído por el petróleo del Cáucaso, Hitler lanzó una ofensiva, que acabó con la batalla de Stalingrado. Los soviéticos resistieron ferozmente desde las casas y las calles de la ciudad; en noviembre, un millón de soldados soviéticos rodearon a los alemanes que se rindieron en enero de 1943. Esa fue la primera derrota de Hitler en el frente oriental: la Unión Soviética había comenzado la reconquista del país. Desde entonces, los ejércitos alemanes comenzaron una lenta retirada del frente oriental. Los ejércitos hitlerianos a su vez fueron derrotados en el norte de África por los aliados, que también desembarcaron en Sicilia, iniciando desde allí la liberación de Italia, provocando la caída del gobierno de Mussolini. El rey destituyó a Mussolini como jefe de Estado, y convocó un gobierno pro-aliado, declarando la guerra a Alemania, su antigua aliada. Mussolini, apoyado por los nazis, ocupó el norte de Italia desde donde trató de fundar un nuevo estado: la efímera “República Social Italiana” (República de Saló). Pero fue detenido y fusilado por un grupo guerrillero antifascista. El 6 de junio de 1944, en el día “D”, se produjo el desembarco de los aliados en Normandía. Los aliados cruzaron el Canal de la Mancha, y desembarcaron en las costas francesas de Normandía. Esta fue la mayor invasión marítima de la historia, comenzó con incursiones de paracaidistas; luego los dragaminas limpiaron las aguas, mientras los acorazados y los bombardeos atacaban las posiciones nazis. Al amanecer, los soldados estadounidenses, británicos y canadienses, tras atravesar el canal de la Mancha y tomar tierras en tanques anfibios, enfrentaron las vallas de acero y las alambradas alemanas. Cuando se inició el ataque, Hitler pensó que se trataba de un simulacro, por eso retuvo a sus fuerzas. A mediados de agosto, los aliados habían salido de Normandía y atravesaban Francia hacia los Países Bajos y la propia Alemania. Al mismo tiempo, los ejércitos soviéticos avanzaban por Europa oriental, hacia Berlín. El fin del la guerra estaba cerca. Desde el este y el oeste, las tropas aliadas ocuparon la capital del Reich, en mayo de 1945. Tras la derrota de Alemania, el día 30 Hitler y alguno de sus colaboradores más cercanos se suicidaron, y los alemanes firmaron la rendición incondicional. Solo quedaba en pie la resistencia japonesa; sin embargo, la tecnología había producido el arma más mortífera que jamás conociera la humanidad: la bomba atómica. En agosto de 1945, los bombarderos norteamericanos la arrojaron sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, que quedaron totalmente destruidas. Este hecho apresuró la rendición del Japón. La guerra había terminado.
Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial
Estados Unidos, que ya desde antes de la guerra era la primera potencia económica mundial, se consolidó como tal. Europa quedó muy debilitada del conflicto y estaba arruinada por la guerra. Estados Unidos se convirtió, además, en la primera potencia militar mundial gracias al esfuerzo bélico realizado. A partir de entonces asumiría la función de defensor de los valores de la civilización occidental, sustituyendo a Gran Bretaña en su papel de gendarme mundial.
La Unión Soviética, a pesar de las grandes pérdidas materiales y humanas que sufrió por el conflicto, salió muy fortalecida. El campo socialista se extendió a los países de Europa central y oriental, y la Unión Soviética se convirtió en su centro dirigente. La Revolución China estaba en curso y tampoco se haría esperar. Los próximos años mostrarían la intensidad de dicho enfrentamiento.
Para el conjunto del conflicto, tanto en Europa como en Asia, las cifras de pérdidas humanas son impresionantes, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones de los cuales eran militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinados en el Holocausto ocasionado por los nazis.
A estas cifras se deben añadir 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos, así como las víctimas de la subalimentación que sufrían de enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Además, esa hecatombe demográfica tendría consecuencias a largo plazo; en las pirámides de edades correspondientes a países como la Unión Soviética, Polonia, Yugoslavia y Alemania, se puede observar un desequilibrio en los indicadores de edad y sexo, que representa un notable descenso de la población activa que afectó de manera inmediata la reconstrucción de esos países y años después impactaría sobre el comportamiento del índice de natalidad.
Al final de la guerra se planteaba en Europa el problema de las personas desplazadas a causa de las vicisitudes de la guerra. En tanto que millones de hombres y mujeres vagaban de un punto a otro del Continente, ex prisioneros de los campos de concentración nazis que trataban de volver a sus respectivos países, ex colaboracionistas que esperaban escapar a las represalias y los castigos y, sobre todo, millones de personas que abandonaban los territorios anexionados por los vencedores. Unos 10 millones de alemanes sin recursos expulsados de Polonia, de Checoslovaquia o de Hungría, fueron transportados a una Alemania que había perdido 25% de su territorio, mientras que cerca de dos millones de checos y eslovacos ocupaban los territorios abandonados por los alemanes. En Austria apenas si fueron dejados en sus hogares los descendientes de colonos alemanes.
En la región del Báltico, la suerte más cruel la sufrieron los letones, estonios y lituanos, quienes, deportados a campos de trabajo alemanes durante la guerra, al terminar ésta fueron llevados a Rusia al tiempo que su territorio era ocupado por colonos rusos. Siglos de lentos procesos demográficos fueron barridos en pocos meses; el mapa desplazamiento de etnográfico de Europa central y oriental fijado desde la Edad Media fue radicalmente remodelado.
Características de la Guerra Fría
Primero, existía una oposición total entre dos ideologías y formas sociales. Por un lado, el modelo americano. Por otro, el modelo soviético. Los países tenderían a adscribirse a unos o a otros a lo largo de los años para poder evolucionar económica y socialmente.
Segundo, había fenómenos económicos, militares y psicológicos implicados. Esta ruptura se apreció sobre todo cuando el 4 de abril de 1949 se fundó la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el 14 de mayo el Tratado de Ayuda Mutua del Este de Europa (Tratado de Varsovia). Ambos acuerdos multinacionales harían las veces de pegamento entre los países de los distintos bloques.
Tercero, se dio una tensión permanente cristalizada. Con los años, aparecieron nuevas crisis pero no fueron a más en la mayoría de los casos, porque se quería evitar el estallido de una nueva Guerra Mundial mucho más devastadora que la anterior.
Cuarto, se desarrolló una nueva carrera militar entre las dos potencias que lideraban el mundo. Las nuevas armas sirvieron para amenazar y evitar posibles conflictos, debido a la sombra del fantasma nuclear que se cernía sobre cualquier posible conflagración.
Y en quinto y último lugar, se produjo la división europea en dos. El bloque soviético y el bloque occidental tendieron con los años a unirse, pero hubo grandes situaciones de tensión. La frase de Churchill: “Un telón de acero ha caído sobre Europa”, refleja claramente ese espíritu de división y de inaccesibilidad que existía en el viejo continente.
En definitiva, la Guerra Fría fue un conflicto que duró casi la mitad del siglo XX y que llevó al ser humano al borde de la hecatombe nuclear en varios momentos clave. Se caracterizó por la confrontación constante de los dos bandos, así como por una tensión que impedía atacar o defenderse sin causar grandes pérdidas humanas.
Preguntas frecuentes
¿Qué provocó el inicio de la Segunda Guerra Mundial?
Fue una combinación de factores: las cláusulas del Tratado de Versalles, la Gran Recesión de los años veinte y treinta y la expansión territorial de Hitler. La invasión de Polonia en septiembre de 1939 desencadenó la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña.
¿Qué establecieron las Leyes de Núremberg?
Dictadas en 1935, establecieron una separación total entre los judíos y el resto de los alemanes, formando parte de la política de segregación nazi.
¿Qué fue la guerra relámpago?
Fue una estrategia militar alemana basada en un bombardeo inicial rápido y el uso coordinado de fuerzas móviles, con velocidad y sorpresa, para golpear al enemigo antes de que pudiera organizar una defensa coherente.
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