Ascenso de Regímenes Autoritarios en Europa: Italia y el Fascismo

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El Ascenso de Regímenes Autoritarios en Europa

1. Regímenes Autoritarios en Europa

En los países donde el sistema liberal-parlamentario tenía escasa tradición y los partidos liberales o conservadores se veían impotentes ante la crisis y la revuelta social, se establecieron sistemas políticos autoritarios. Eran dictaduras que prometían restablecer el orden, exaltaban el nacionalismo y se apoyaban en los grandes propietarios, el ejército o la iglesia, con el objetivo de combatir a socialistas y comunistas. En 1920, Hungría se convirtió en una dictadura, y en 1926 Polonia, Lituania y Portugal. En 1933, Austria, y en 1934 Letonia y Estonia. A lo largo de 1930, Grecia, Rumanía y Bulgaria. En España, Primo de Rivera protagonizó un golpe de estado e instauró una dictadura que daría paso a una república democrática. Esta experiencia democrática fue abortada por el general Franco. Cabe destacar la llegada al poder en Italia, del Partido Nacional Fascista dirigido por Mussolini, y la del partido nazi en Alemania liderado por Adolf Hitler.

2. El Caso Italiano: Ascenso del Fascismo

2.1. Crisis de Posguerra en Italia

El costo de la vida en Italia había subido rápidamente. En 1918, los salarios reales eran un tercio inferiores a los de 1913. Este fue el origen de un movimiento huelguístico. En 1919 se produjeron más de 1800 huelgas y los obreros ocuparon numerosas fábricas. En el campo, se desarrolló un movimiento de ocupación de tierras. Todos estos movimientos fueron reprimidos, pero el temor a una revolución social se extendió entre la burguesía, que reclamó soluciones más estrictas. La monarquía constitucional atravesaba una situación de fuerte inestabilidad. Se sucedieron 5 gobiernos diferentes. El régimen constitucional se apoyaba en una coalición de partidos liberales de centro, que empezó a verse contestada por el partido socialista, del cual se escindió el partido comunista italiano, así como por el partido popular, de inspiración católica y antisocialista. Hay que sumar el nacionalismo exaltado, derivado de la frustración tras la IGM, ya que las promesas de recuperar las tierras irredentas no se habían cumplido totalmente.

2.2. Formación del Partido Nacional Fascista

En 1919, Mussolini fundó los llamados fasci di combattimento, un movimiento que agrupaba antiguos combatientes y que tenía un programa populista y nacionalista. En 1921, Mussolini transformó los fasci en el Partido Nacional Fascista, que se presentó como un instrumento eficaz frente a la amenaza del comunismo. Mussolini dotó a su partido de un programa nuevo que mezclaba un discurso populista en lo social, pero claramente defensor de la propiedad privada, con un fuerte nacionalismo y un proyecto expansionista y militarista en la política exterior. Las bases del partido se nutrieron de sectores obreros descontentos, pero sobre todo de la pequeña burguesía, atemorizada ante el ascenso de las fuerzas revolucionarias. El partido fue bien visto entre los industriales, los grandes propietarios de tierras, o el propio gobierno, ya que lo consideraban un buen instrumento para frenar el socialismo y el comunismo. Además, recibió ayuda financiera de la Confindustria. Las escuadras fascistas protagonizaron numerosos actos de violencia social: expediciones de castigo contra políticos, ayuntamientos y periódicos de izquierda, atemorizando a la población a golpes de porra y con acciones vejatorias. Contaban con la complicidad de la policía, que actuaba contra ellos sin contundencia, y de la justicia, que dictaba penas simbólicas a los escuadristas. Solo en 1921, fueron asesinadas 600 personas.