El Bando Republicano en la Guerra Civil Española

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La sublevación militar de julio de 1936 provocó la dimisión del Gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga. Ante esta situación, el presidente de la República, Manuel Azaña, encargó a Diego Martínez Barrio la formación de un nuevo gobierno. Posteriormente, Azaña dimitió, ya que no estaba dispuesto a entregar armas al pueblo para defender la República.

De este modo, Azaña confió a José Giral, perteneciente a Izquierda Republicana, la inmediata formación de un nuevo gobierno. Fue entonces cuando comenzó la entrega de armas a las organizaciones obreras y partidos leales a la República. La dinámica interna de los partidos y las organizaciones republicanas provocó constantes cambios de gobierno y enfrentamientos en el seno del propio bando republicano.

La Coalición de Largo Caballero (1936-1937)

En septiembre de 1936, Azaña encargó la formación de Gobierno a Francisco Largo Caballero, líder del PSOE. Largo Caballero formó un gabinete de amplia coalición, integrado por miembros del PSOE, nacionalistas, republicanos, comunistas y anarquistas. Durante su mandato, se aprobó el 1 de octubre de 1936 el Estatuto de Autonomía del País Vasco.

A principios de noviembre de 1936, ante el avance de las tropas sublevadas hacia Madrid, el Gobierno abandonó la capital y se trasladó a Valencia. Madrid quedó bajo la autoridad de una Junta de Defensa dirigida por el general José Miaja. En este periodo, el gobierno republicano comenzó a implementar diversas reformas y la confianza en la victoria era inicialmente grande.

Desafíos Internos del Bando Republicano

A pesar de la unidad inicial frente al golpe, surgieron importantes problemas y divisiones internas:

Problemas Clave
  • Protagonismo del PCE: El Partido Comunista de España (PCE), nada más comenzar la guerra, vio aumentar su protagonismo por diferentes causas: su disciplina interna, el control de los suministros procedentes de la Unión Soviética y la división existente entre las demás fuerzas republicanas.
  • Diferencias Estratégicas: La política del PCE se centraba en ganar la guerra convencional, buscando el apoyo de las democracias europeas y posponiendo las transformaciones sociales. Por otro lado, los anarquistas y otros sectores revolucionarios querían tomar medidas revolucionarias y colectivizadoras para movilizar el apoyo popular que, según ellos, llevaría a la victoria.
Enfrentamientos Internos

Estas diferencias ideológicas y estratégicas llevaron a enfrentamientos abiertos, que culminaron en mayo de 1937 con combates en Barcelona entre partidarios de ambos grupos, principalmente comunistas y anarquistas.

Reformas Impulsadas por el Gobierno Republicano

Durante la guerra, el gobierno republicano llevó a cabo diversas reformas en la zona bajo su control:

  • Nacionalización de industrias y empresas estratégicas.
  • Continuación de la reforma agraria y expropiación de fincas abandonadas o pertenecientes a sublevados.
  • Establecimiento del control estatal sobre los bancos y las instituciones financieras.
  • Fomento y legalización de colectivizaciones de empresas y explotaciones agrarias, especialmente impulsadas por anarquistas y socialistas.
  • Implementación de reformas en el sistema educativo.

El Gobierno de Juan Negrín (1937-1939)

A partir de la crisis de mayo de 1937, que supuso la caída de Largo Caballero, el Gobierno republicano pasó a estar dirigido por Juan Negrín, también del PSOE, con un mayor peso de los comunistas.

Objetivos de Negrín

Los principales objetivos del gobierno de Negrín fueron:

  • Trasladar el Gobierno de Valencia a Barcelona para estar más cerca de la frontera francesa.
  • Marginar a los sectores más radicales y violentos, tanto comunistas como anarquistas, para presentar una imagen de moderación y buscar apoyo internacional.
  • Resistir a ultranza en espera de que estallara un conflicto general en Europa que pudiera cambiar el curso de la guerra en España.

Resistencia y Fin del Conflicto

A pesar de los esfuerzos de Negrín, las derrotas militares continuaron y el número de comunistas en el gobierno aumentó, generando recelos en otros sectores republicanos. Mientras Negrín apostaba por la resistencia, un sector importante dentro del bando republicano, que incluía a militares profesionales, dirigentes socialistas moderados y combatientes anarquistas desencantados, decidió que la única salida era pactar la rendición con Franco para evitar un mayor derramamiento de sangre. Esto llevó a nuevos combates internos en Madrid en marzo de 1939, protagonizados por el Consejo Nacional de Defensa liderado por el coronel Segismundo Casado, que se opuso al gobierno de Negrín. Estos enfrentamientos debilitaron aún más al bando republicano en los momentos finales de la guerra.

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