El Bienio Progresista: Historia, Reformas y el Declive del Reinado de Isabel II

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El Bienio Progresista: Origen y Desarrollo

Queriendo apartarse de la política autoritaria del presidente Narváez, el 28 de junio de 1854, el general O'Donnell protagonizó, con el apoyo de los generales Dulce y Serrano, un levantamiento en el acuartelamiento de Vicálvaro (Madrid), conocido por ello como la Vicalvarada.

El Manifiesto de Manzanares

El pronunciamiento fue acompañado por la publicación del Manifiesto de Manzanares, redactado por el joven Cánovas del Castillo (6 de julio de 1854), en el que se reivindicaba el cambio y la regeneración del régimen. Sus puntos clave incluían:

  • Trono sin camarilla.
  • Ley de imprenta y ley electoral.
  • Rebaja de los impuestos de consumos.
  • Descentralización municipal.
  • Nueva Milicia Nacional.

O'Donnell y Cánovas se apartaban de la ideología extremadamente conservadora del que hasta entonces había sido su partido, el Moderado, y daban los primeros pasos para la creación de la Unión Liberal.

El ascenso de Espartero

En apoyo del manifiesto se movilizaron también los progresistas liderados por el general Espartero, y proliferaron los levantamientos populares de clara reivindicación obrera en Madrid, Barcelona, Zaragoza y San Sebastián. Como consecuencia, Isabel II se vio forzada a nombrar primer ministro a Espartero, volviendo de ese modo al poder el Partido Progresista, con el apoyo de O'Donnell como ministro de la Guerra.

Reformas destacadas

De sus dos años de gobierno destacan:

  • La elaboración de la Constitución progresista de 1856.
  • Una nueva expulsión de órdenes religiosas.
  • La desamortización de bienes eclesiásticos y comunales.

El fin del periodo y la decadencia del reinado

En 1856, la protesta de los moderados, molestos por haber perdido el poder, y de la Iglesia por la reciente desamortización, llevarían a Isabel II a destituir a Espartero, poniendo fin al gobierno progresista y dando comienzo al periodo de decadencia definitiva del reinado. Tras Espartero, fue nombrado presidente del Gobierno, solo por tres meses, O'Donnell.

La inestabilidad final

En los doce últimos años del reinado se sucedieron, a capricho de la reina y su camarilla, nueve presidentes del Partido Moderado de escaso perfil político, interrumpidos en dos ocasiones por breves gobiernos de O'Donnell. Este último emprendió una sorprendente política exterior en forma de intervenciones militares en el extranjero (México, Perú, Chile) con el único objetivo de aumentar el prestigio internacional de España.

Pero nuestro país solo poseía ya algunas colonias en el Caribe (Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo) y en el Pacífico y, a pesar de estas intervenciones bélicas, no podía ocultar que se había convertido en una potencia de segunda fila, abocada a una crisis generalizada.

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