El Bienio Radical-Cedista: Política, Elecciones y Conflictos en la Segunda República
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El Bienio Radical-Cedista (1933-1935)
Durante el Bienio Radical-Cedista, la derecha republicana que había estado representada por Alcalá Zamora y Miguel Maura en el gobierno provisional, apenas pudo organizarse para las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931. La derecha más conservadora contó con el apoyo en las Cortes de los diputados agrarios, que posteriormente formaron Acción Popular.
En marzo de 1933, el diputado José María Gil-Robles organizó la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), un conglomerado político unido por el catolicismo y con propósitos antirreformistas. Los monárquicos constituyeron Renovación Española, encabezada por José Calvo Sotelo. José Antonio Primo de Rivera fundó Falange Española, inspirada en los movimientos fascistas europeos y defensora de un exaltado nacionalismo español.
Las Elecciones de 1933 y el Triunfo de la Derecha
Las elecciones de 1933 fueron las primeras en las que votaron las mujeres y contaron con una participación elevada. El electorado se decantó por las candidaturas de la derecha y el centro.
Las razones del triunfo de la derecha fueron variadas:
- La difícil coyuntura económica.
- El desgaste del gobierno reformista.
- La abstención anarquista.
- La dispersión electoral de la izquierda.
- El temor ante el incremento de la conflictividad social.
Los Gobiernos del Bienio
El presidente Niceto Alcalá Zamora nombró al radical Alejandro Lerroux presidente de un gobierno sin miembros de la CEDA, pero con un amplio apoyo parlamentario de la derecha y el centro. El nuevo gobierno frenó las reformas del bienio progresista y concedió la amnistía a los sublevados de la Sanjurjada.
Esta política provocó la dimisión de Lerroux, que fue sustituido por el radical Ricardo Samper, quien tuvo que hacer frente a la huelga anarquista de Zaragoza y a la agitación social en el campo (posiblemente refiriéndose a movimientos de junio), defendida por los socialistas con apoyo anarquista (CNT), y que concluyó con una dura represión y la detención de diputados.
La Revolución de Octubre de 1934
La llegada de la derecha al poder y el aumento del malestar social radicalizaron al sector predominante de los dirigentes socialistas, quienes comenzaron a plantearse acciones revolucionarias al margen del juego democrático. A comienzos de octubre, la exigencia de Gil-Robles de participar en el gobierno condujo a una crisis gubernamental resuelta con el regreso de Lerroux y la inclusión de tres ministros de la CEDA en el nuevo Ejecutivo.
Este hecho, la política represiva del Gobierno, el malestar social y el afianzamiento de Hitler en Alemania, fueron percibidos por la izquierda obrera como una amenaza para la República. Los planes de alzamiento insurreccional de los socialistas se activaron, y el 5 de octubre se declaró una huelga general revolucionaria.
Los Sucesos en Cataluña
En Cataluña, Lluís Companys, presidente de la Generalitat, aprovechó la oportunidad para declarar el Estado Catalán dentro de una República Federal Española. Sin el apoyo de la guarnición de Barcelona, la rebelión fue sofocada y el Estatuto de Autonomía quedó suspendido.
Los Sucesos en Asturias
En Asturias, la huelga general se convirtió en una auténtica revolución social.