El Bienio Radical-Cedista y la Revolución de 1934: Antecedentes y Consecuencias de la Guerra Civil Española

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El Bienio Radical-Cedista y la Revolución de 1934

La coalición de derechas consiguió una clara victoria en las elecciones. Alejandro Lerroux fue nombrado Jefe de Gobierno y Alcalá Zamora Jefe de Estado. Este gobierno paralizó las reformas progresistas: se detuvo la Reforma Agraria, aunque no se devolvieron las tierras expropiadas. La creciente conflictividad social, con numerosas huelgas, desgastó el gobierno de Lerroux. La CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) exigió tener ministros en el gobierno, pero los partidos de centro-izquierda se opusieron.

La izquierda revolucionaria, junto a nacionalistas y republicanos, creó el Comité de Huelga. El 1 de octubre de 1934 se formó un nuevo gobierno que incluyó tres ministros de la CEDA. En respuesta, el Comité de Huelga convocó una huelga general, conocida como la Revolución de octubre del 34. Esta huelga fracasó en la mayor parte del país, excepto en Asturias y Cataluña. Pocos días después, el ejército detuvo al gobierno catalán. Los mineros asturianos resistieron durante más tiempo, pero finalmente fueron derrotados por el general Franco.

Como consecuencia de estos sucesos, se suspendió el Estatuto Catalán, se frenó el proceso de aprobación del Estatuto Vasco y los miembros del Comité de Huelga fueron detenidos.

A pesar de la represión, Lerroux, que mantenía una postura moderada, intentó continuar con algunas reformas. El ministro de agricultura, Manuel Jiménez, elaboró una ley de Arrendamientos Rústicos que convertía en propietarios a los arrendatarios. Sin embargo, el sector más radical de su propio partido se opuso a esta medida, provocando una crisis en el gobierno. El nuevo ministro, Velayos, revirtió las políticas anteriores, devolviendo las tierras expropiadas y descapitalizando el organismo público de apoyo a los campesinos.

En 1935, Lerroux formó un gobierno de derechas con cinco ministros de la CEDA y nombró ministro de Guerra a Gil Robles, quien se apoyó en los generales Fanjul y Franco. Las continuas huelgas y las críticas al gobierno provocaron la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936.

Las Elecciones de 1936 y el Frente Popular

Los partidos de izquierda se agruparon en la coalición del Frente Popular y ganaron las elecciones. Manuel Azaña fue elegido Presidente de la República. El país se polarizó rápidamente, con enfrentamientos cada vez más frecuentes entre los partidarios del Frente Popular y los de la CEDA.

El gobierno del Frente Popular retomó la Reforma Agraria de manera más radical, impulsando una verdadera revolución social en el campo. Anarquistas y socialistas colectivizaron la mitad de la tierra útil de España.

Ante esta situación, sectores del ejército comenzaron a conspirar para acabar con el sistema republicano. En julio de 1936, unos falangistas asesinaron al teniente José del Castillo, un oficial de la Guardia de Asalto conocido por sus ideas socialistas. En venganza, fue asesinado José Calvo Sotelo, uno de los principales líderes de la derecha monárquica.

Estos asesinatos desencadenaron el levantamiento militar. El 17 de julio de 1936, el general Franco se sublevó en Canarias, y el general Mola en Navarra. Otros militares se unieron a la sublevación en diferentes puntos del país. Todos ellos se alzaron contra la Segunda República, dando inicio a la Guerra Civil Española.

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