Biomas y Ecosistemas: Tundra, Taiga, Bosques, Sabanas, Desiertos y Ciclos Biogeoquímicos

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Los biomas terrestres

La tundra ártica se limita a la zona muy cercana al Polo Norte, en la que se recibe muy poca energía solar y solo durante una parte del año. La temperatura es muy baja y la precipitación muy escasa, lo que limita la producción a los valores mínimos. Solo la parte más superficial del suelo se descongela durante el verano y su humedad permite el desarrollo de una abundante vegetación muy simple, formada por musgos, líquenes, hierbas y pequeños arbustos, que mantienen a una fauna de escasa diversidad. En zonas montañosas de gran altitud se localiza la tundra alpina, que muestra algunas semejanzas con la tundra ártica.

La taiga es la formación vegetal más extensa del planeta. Ocupa grandes extensiones de Europa, Asia y Norteamérica, en las que la elevada latitud o altitud da lugar a un clima continental frío, con inviernos largos y veranos suaves. Los bosques de pinos, abetos, píceas y abedules son muy extensos, y en ellos los herbívoros como los caribúes, alces, liebres y ardillas constituyen el alimento de carnívoros como los lobos, los linces y las martas.

Los bosques caducifolios se localizan en zonas templadas del hemisferio norte, con inviernos fríos y veranos cálidos y con suelos bien desarrollados. Los hayedos ocupan amplias zonas del centro de Europa, mientras que en España se localizan en las zonas montañosas del norte. Los robledales prefieren zonas más soleadas. Ambos tipos de bosques mantienen la alimentación en los frutos de sus árboles.

El bosque mediterráneo se desarrolla en un clima mediterráneo, que presenta inviernos suaves y veranos calurosos. Este clima se da en la cuenca mediterránea, California, el extremo sur de África y Australia. El fuerte calor de los veranos ha favorecido el desarrollo de una vegetación esclerófila, formada por árboles y arbustos con raíces profundas, hojas pequeñas y rígidas y corteza gruesa para evitar la pérdida de agua. Las encinas y los alcornoques son los árboles característicos de estos bosques, que albergan una riquísima fauna.

Las praderas y estepas son ecosistemas herbáceos que ocupan regiones continentales en las que las precipitaciones no son suficientes para desarrollar bosques ni tan escasas como para dar lugar a desiertos. Las hierbas características de este tipo de ecosistema están adaptadas a la explotación de la que son objeto por los herbívoros y al fuego que, de forma periódica, las afecta. Entre ellas destacan las praderas norteamericanas, las pampas sudamericanas y las estepas eurasiáticas.

La sabana tropical se localiza en zonas cálidas del hemisferio sur en las que hay una estación seca. La precipitación determina la densidad de la vegetación arbórea, que puede variar desde algunos árboles aislados a un bosque más o menos denso. La llegada de las lluvias permite el desarrollo de la vegetación herbácea, de la que se alimentan multitud de insectos, jirafas y gacelas y otros grandes herbívoros que migran durante la estación seca.

La selva tropical lluviosa se localiza en la zona ecuatorial, entre los 10º de latitud norte y los 10º de latitud sur. La temperatura y la precipitación son muy altas todo el año, lo que da lugar a una enorme diversidad vegetal y animal, con millares de especies que se albergan en los diferentes estratos de la vegetación. Los bosques tropicales secos se encuentran en zonas que pasan por una estación seca en la que los árboles pierden las hojas.

El desierto: la escasez de agua es la característica del desierto y condiciona la presencia de la vegetación y del resto de seres vivos. Solo algunas especies adaptadas a resistir o evitar la sequedad pueden sobrevivir. Los desiertos se localizan en los dos hemisferios, entre las latitudes 15º y 35º, y en ellos se da la menor producción de biomasa terrestre.

Ecosistemas acuáticos

Mares y océanos

Medio pelágico > zona nerítica (oceánica y litoral) / fótica o epipelágica / mesopelágica / batipelágica. Medio bentónico.

Lagos y lagunas

Zona vertical > zona horizontal > litoral, limnética (fótica y profunda).

Ríos y arroyos

Aguas rápidas / aguas profundas y detenidas.

Sucesión ecológica

Es una sucesión ecológica la secuencia de cambios graduales que experimenta un ecosistema a lo largo del tiempo.

Sucesión primaria

Se inicia sobre un biotopo nuevo. Los primeros organismos que se instalan en él deben poder vivir directamente sobre la roca e iniciar su alteración para formar un suelo. Estas especies son pioneras y modifican el biotopo lo suficiente para permitir que se instalen nuevas especies que sustituyan a las anteriores.

Sucesión secundaria

Se produce tras una grave perturbación de la comunidad establecida anteriormente, que da lugar a su alteración o desaparición.

Ciclos biogeoquímicos

Ciclo del nitrógeno

El nitrógeno es el gas más abundante en la atmósfera, desde donde puede pasar a los seres vivos por un proceso de fijación biológica. También puede ser fijado químicamente al ser transformado en óxidos de nitrógeno por la acción de radiaciones solares, de descargas eléctricas o por el ser humano.

  • Fijación biológica: el nitrógeno atmosférico solo puede ser realizada por las cianobacterias y por algunos líquenes y bacterias.
  • Nitrificación: es un proceso que consume oxígeno y es realizado por las bacterias nitrificantes. Consiste en la oxidación de moléculas nitrogenadas procedentes de la descomposición de materia orgánica, como el amoniaco, para formar nitratos.
  • Desnitrificación: es un proceso opuesto que tiene lugar en medios pobres en oxígeno. Es el caso de los suelos encharcados, en los que las bacterias desnitrificantes transforman los nitratos en nitrógeno molecular que vuelve a la atmósfera.

Ciclo del azufre

El azufre se encuentra formando minerales como el sulfuro de hierro y es abundante en los combustibles fósiles. En los océanos, la mayor parte del azufre está en forma de sulfatos.

  • El azufre se incorpora a las cadenas tróficas por los organismos autótrofos, que absorben desde el agua y el suelo en forma de ion sulfato.
  • La descomposición de la materia orgánica produce sulfuro de hidrógeno que es oxidado por algunas bacterias hasta dióxido de azufre.
  • El sulfuro de hidrógeno que se forma en los océanos por reducción de los sulfatos precipita en forma de sulfuros metálicos o es liberado a la atmósfera, donde se oxida para formar dióxido de azufre.

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