El Caballero de Olmedo: Presagios y el Trágico Destino de Don Alonso
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Presentimientos y señales que advierten a don Alonso
Los presagios comienzan cuando don Alonso relata a Tello el sueño que ha tenido. Al salir el alba, experimenta un mal presentimiento: visualiza la muerte a través de señales abstractas, interpretándolas como avisos del alma. Tello le responde que no debe temer a esta pesadilla ni hacer caso a sueños y agüeros; le sugiere que debe ir a Medina sin tal preocupación, y don Alonso termina dándole la razón.
Don Alonso se despide de Inés, explicándole que la causa de su partida son sus padres, a los cuales desea ver. Por ello, debe partir hacia Olmedo, aunque mantiene el presentimiento de que la muerte lo acecha, ya que es muy envidiado y tiene enemigos dispuestos a acabar con él por pura envidia.
El encuentro con la sombra y el labrador
Al comenzar su camino, este divisa una sombra, a la cual le pregunta de quién se trata; esta le responde que se llama «don Alonso». Él, confundido, maldice su imaginación o piensa que tal vez se trate de un engaño de Fabia para que así no vaya hacia Olmedo. Reflexiona sobre su enemigo, Rodrigo, creyendo que ya no podría odiarle, pues anteriormente le había salvado la vida. No obstante, la sombra era una premonición de su muerte.
Durante el inicio de su trayecto, don Alonso escucha una voz que canta. Se trata de un labrador que entona una canción dando señales claras de que no debe continuar su camino, evocando a la sombra que avisa a don Alonso y nombrando también a Medina y Olmedo. Don Alonso le pregunta asustado de qué se trata, y el labrador le advierte que no debe pasar de ese arroyo y que debe volver hacia Medina si quiere salvar su vida.
Cómo descubre Rodrigo la identidad del enamorado de Inés
Don Rodrigo se entera de la verdad debido a Tello, el criado de don Alonso. El suceso ocurre cuando Tello, un día, se pone la capa que pertenecía a don Rodrigo y, con la mala suerte de que ambos se encuentran. Después de varias preguntas que le formula a Tello, Rodrigo acaba averiguando que su amo es don Alonso, aunque el criado no le proporcione ninguna información directa relacionada con este.
El momento en el que don Alonso ya teme seriamente por su vida es cuando su criado le cuenta todo este suceso, arrepintiéndose de la mala fortuna de haber tomado dicha capa.