Caciquismo, Obrerismo y Huelga de 1917 en España: Un Análisis Histórico
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El Caciquismo en la España Finisecular
El texto denuncia el caciquismo o fraude electoral sistemático en la España finisecular. Una de las prácticas comunes era la suplantación de personalidad. Las prácticas fraudulentas del caciquismo incluían:
- Designación de candidatos desde la sede madrileña de los partidos.
- Control electoral desde el Ministerio de Gobernación.
- Pucherazo.
- Compraventa de votos.
- Suplantación electoral de los muertos.
- Diputados con eros.
- Prácticas caciquiles en provincias y pueblos.
El caciquismo extendía la corrupción a todas las esferas políticas, institucionales, sociales y económicas. Almirall lo denuncia en sus escritos.
El Movimiento Obrero y la Huelga General
El texto llama a una huelga general para apoyar la huelga de ferroviarios y las reivindicaciones de las Juntas de Defensa y de la Asamblea de Parlamentarios respecto a unas elecciones a Cortes Constituyentes y una nueva Constitución. Pretendían aprovechar ambos movimientos para sumarse a las reivindicaciones regeneracionistas de la vida política, además de incluir reivindicaciones obreristas y laborales. La lucha obrera trataba de proponer cambios políticos que modificasen los principios de la política, la economía y la sociedad, dentro de una propuesta revolucionaria. El manifiesto se suma a protestas liberales burguesas, como las Juntas de Defensa y la Asamblea de Parlamentarios. Deseaban acabar con la corrupción y el caciquismo, con la inestabilidad política y con la influencia de la oligarquía sobre las decisiones políticas, y reivindicaban una nueva Constitución que garantizase el acceso de todos a la política.
La Huelga de 1917: Contexto y Consecuencias
Saborit justifica la huelga por la situación del país. La Primera Guerra Mundial había alimentado negocios de exportación hacia los países en guerra. Los empresarios se habían enriquecido, pero no habían mejorado las condiciones de vida de los obreros. La inflación había provocado el aumento de los precios, pero los salarios no habían crecido, por lo que los ricos eran más ricos y los pobres más pobres, ya que los salarios tenían menos capacidad adquisitiva. En 1917, el país vivía una crisis política y social. El gobierno había decretado el cierre de las Cortes y el estado de excepción, debido a las propuestas de los militares y de los parlamentarios. Los obreros debían movilizarse para apoyar una regeneración democrática. Se trataba de proponer cambios políticos que modificasen los principios de la política, la economía y la sociedad. La huelga obrera se sumó a las protestas liberales burguesas que deseaban acabar con la corrupción y el caciquismo, con la inestabilidad política y con la influencia de la oligarquía, y reivindicaban una reestructuración del sistema mediante una Constitución más democrática. La huelga fue pacífica en la mayor parte de España, pero fracasó y sus líderes fueron encarcelados y condenados a muerte.