Cambios Sociales, Demográficos y Revueltas Campesinas en la España del Siglo XIX
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Las Agitaciones Campesinas en Andalucía
Las precarias condiciones de vida de los campesinos dieron lugar a agitaciones y luchas por la propiedad de la tierra. En el año 1840, en Casabermeja (Málaga), los campesinos ocuparon de forma violenta varias fincas. Lo mismo ocurrió en Tarifa y el Puerto de Santa María (Cádiz), donde se ocuparon las dehesas del duque de Medinaceli. Pero la rebelión más importante se produjo en 1857, en las poblaciones sevillanas de Utrera, Arahal, Morón de la Frontera y Pruna, y en la gaditana de Alcalá del Valle. Más tarde, en 1861, tuvo lugar otra revuelta en Granada, concretamente en la localidad de Loja.
El Cambio Demográfico y Social: El Lento Crecimiento de la Población
La población española aumentó de 11,5 millones de habitantes a 18,6 millones durante el siglo XIX. Aunque la población creció, fue un crecimiento menor que el de otros países europeos. La natalidad seguía siendo elevada y la mortalidad disminuyó poco, lo cual no permitía que se alcanzasen los niveles de crecimiento del resto de Europa, donde la mortalidad había disminuido notablemente debido a las mejores condiciones higiénicas y sanitarias. Las regiones más avanzadas crecieron por encima de la media nacional. La población de Cataluña, País Vasco y Asturias aumentó gracias al desarrollo industrial; Levante, Navarra y La Rioja, debido al desarrollo de la agricultura comercial, y Madrid por ser la capital. Estas regiones se convirtieron en polos de inmigración desde los años sesenta del siglo XX, cuando el ferrocarril facilitó la emigración de los campesinos sin tierra. El éxodo rural tuvo dos consecuencias: por una parte, como la mayoría de las regiones ricas se encontraban en el litoral, el peso demográfico de la periferia aumentó con relación al interior del país, y las ciudades crecieron mucho, sobre todo Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Málaga y Zaragoza. No obstante, la mayor parte de la población siguió viviendo en el campo. A finales del siglo XIX, muchos andaluces emigraron a América. La mala situación en el campo, que se vio afectado por sequías y plagas, y la crisis de las recientes industrias andaluzas obligaron a muchos andaluces a buscar mejores condiciones de vida fuera de nuestra región.
Una Sociedad de Clases
La sociedad estamental del Antiguo Régimen desapareció con la instauración del liberalismo. A partir de entonces, la situación económica marcó la posición de un individuo en la jerarquía social. La clase dirigente de la sociedad del siglo XIX englobaba a la aristocracia y la burguesía. La aristocracia estaba formada por los nobles que habían perdido sus derechos señoriales, pero conservaban una notable influencia social. La burguesía estaba compuesta por los dueños de las fábricas y de las empresas financieras. Las relaciones entre estos dos grupos se estrecharon a lo largo del siglo gracias a los matrimonios y negocios. En la clase media se integraban funcionarios, pequeños empresarios, profesionales liberales, comerciantes, etc. Esta clase era poco numerosa, pero tendía a crecer. En general, habitaban en las ciudades. Las clases populares tenían poco dinero y eran analfabetos. Se dividían en tres grupos:
- Campesinos y jornaleros: Constituían la mayor parte de la población y vivían en pésimas condiciones. Este hecho les llevó a protagonizar importantes revueltas a lo largo del siglo XIX.
- Obreros: Se encontraban en las regiones industriales y en las ciudades, donde se hacinaban en barrios carentes de infraestructuras básicas. Para defender sus derechos y mejorar sus condiciones, se fueron organizando en sindicatos.
- Principales sindicatos:
- UGT (Unión General de Trabajadores), de orientación socialista.
- CNT (Confederación Nacional del Trabajo), de orientación anarquista.
- Criados: Servían a las clases acomodadas.
- Mendigos y marginados.