El Camino al Conflicto: La Segunda República y el Golpe de Estado de 1936
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El Frente Popular y la Polarización Política en la Segunda República Española
La implantación de un régimen fascista era una preocupación latente. Los resultados electorales, aunque dieron la victoria a los partidos del Frente Popular, pusieron de manifiesto una profunda división en el país entre la derecha y la izquierda. La diferencia entre ambos bloques fue de solo 160.000 votos, a lo que se sumó medio millón de votos a los partidos del centro republicano, evidenciando una sociedad polarizada.
El Gobierno de Manuel Azaña y las Primeras Medidas
Manuel Azaña volvió a formar gobierno, esta vez sin contar con el apoyo explícito del PSOE. Sus primeras acciones incluyeron:
- La amnistía para los encarcelados por la Revolución de Asturias de 1934.
- La devolución de la autonomía a Cataluña.
- La reanudación de las reformas sociales y agrarias, pilares del programa republicano.
Aumento de la Inestabilidad Social y Crisis Política
A pesar de las reformas, la inestabilidad social fue en aumento. Se registraron:
- Ocupaciones de tierras iniciadas por la UGT y la CNT.
- Incendios de conventos e iglesias.
- Numerosos asesinatos por ambos bandos, ante la pasividad o incapacidad del gobierno para contener la violencia.
A esta situación se sumó una grave crisis política provocada por la destitución de Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República por las Cortes, acusado de haber abusado de sus prerrogativas presidenciales en la convocatoria de elecciones. Manuel Azaña, el líder político que había logrado aglutinar a la izquierda, sustituyó a Alcalá Zamora en la presidencia de la República y encargó la formación de gobierno a Santiago Casares Quiroga, ante la persistente negativa del PSOE a colaborar con el nuevo ejecutivo.
La Conspiración Militar y la Escalada de Violencia
Mientras tanto, los crímenes políticos se intensificaron y la política se polarizó aún más entre los partidarios de una revolución socialista y aquellos que abogaban por una dictadura de derechas. En este ambiente de creciente tensión, una conspiración militar fue tomando forma. El gobierno intentó frenar el inminente golpe militar colocando al frente de las divisiones más importantes a generales fieles a la República y desplazando a los oficiales más derechistas a destinos militares secundarios. Así, generales como Mola fue enviado a Navarra, Goded a Baleares y Franco a Canarias, además de intentar controlar al ejército del norte de África. El último general de relevancia en unirse a la conspiración fue el general Francisco Franco.
El Detonante: Asesinatos Políticos y el Inicio del Levantamiento
La espiral de violencia alcanzó un punto crítico con dos asesinatos clave que aceleraron la conspiración:
- El teniente José Castillo de la Guardia de Asalto, de militancia socialista.
- El diputado de derechas José Calvo Sotelo, quien había sido amenazado en el Congreso por la diputada Dolores Ibárruri.
Estos eventos sirvieron de detonante para el levantamiento militar, que se inició el 17 de julio en Melilla y se extendió al resto de España el 18 de julio de 1936, marcando el comienzo de la Guerra Civil Española.