Campisábalos: El secreto del aire más puro de España
Clasificado en Geografía
Escrito el en
español con un tamaño de 2,47 KB
"Hoy es un mal día: el viento sopla desde el sur", dice Pedro José María de Pablo, alcalde de Campisábalos, de pie junto a una estación de monitoreo de la calidad del aire. En este pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara, el viento sopla generalmente desde el noroeste sin atravesar ninguna de las principales zonas industriales.
Un entorno privilegiado
Este hecho, unido a una población reducida de apenas 68 almas —20 en invierno— y su ubicación a 1.300 metros sobre el nivel del mar, hace de Campisábalos el municipio con el aire más prístino de toda España y el tercero más limpio del mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El pueblo está situado en la parte noroeste de la provincia. Para llegar, hay que conducir por varias carreteras secundarias. El alcalde explica cómo el carácter de la gente ha sido moldeado por la geografía:
"Mi abuela murió a la edad de 94 años; mi tía a los 96, y mi madre a los 94".
Clima y estilo de vida
"El clima juega un papel importante; el frío nos hace trabajadores duros", señala. "Muchos de nosotros nos mudamos a Madrid, donde casi todos hemos tenido éxito".
En un campo cercano, las vacas pastan con el mismo tipo de calma que emana del paisaje, donde lo único que rompe el horizonte es un grupo de 50 o más aerogeneradores. Las pocas personas que todavía viven aquí trabajan principalmente como agricultores y ganaderos. Casi no hay coches, y el único vehículo a la vista es un tractor que pasa por el frente de la iglesia. El ruido del motor se mezcla con el goteo de la fuente pública y el sonido de las campanas de la iglesia que suenan a las 6 p. m.
Gestión y compromiso ambiental
Pedro José María de Pablo es un físico retirado que solía trabajar como empleado público en el Ministerio de Medio Ambiente, y luego fue candidato a alcalde del Partido Popular (PP). Él ha estado al timón del consejo local por tres términos.
Estándares de calidad del aire
La contaminación del aire ocurre cuando hay una concentración de materia particulada, gran parte de ella creada por los seres humanos. La OMS recomienda que:
- Las partículas del tipo PM2,5 (partículas finas) no excedan de 10 microgramos por metro cúbico (μg/m³) como promedio anual.
- Las partículas del tipo PM10 (materia más grande) no deben exceder 20 μg/m³.