Capitalismo Industrial: Origen, Desarrollo y Expansión en el Siglo XIX
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El Capitalismo Industrial: Origen y Principios
La Revolución Industrial impulsó el capitalismo, un nuevo sistema económico sustentado en el liberalismo económico, una doctrina basada en la iniciativa privada. Desde Gran Bretaña, el nuevo sistema se extendió al resto de Europa, y también a Estados Unidos y Japón.
Liberalismo y Capitalismo
A finales del siglo XVIII, una serie de pensadores británicos definieron el liberalismo económico. Entre ellos destacó Adam Smith, quien en su obra La Riqueza de las Naciones (1776) estableció los principios del liberalismo:
- El interés personal y la búsqueda del máximo beneficio es el motor de la economía.
- Los diversos intereses se equilibran en el mercado gracias al mecanismo de los precios que adapta la oferta a la demanda.
- El Estado debe abstenerse de intervenir en el funcionamiento de la economía y permitir el libre desarrollo de los intereses particulares.
Bajo estos principios, el capitalismo industrial se estructura como un sistema en el que los medios de producción (fábricas, maquinaria y stocks) son propiedad privada de un grupo reducido, la burguesía, y los trabajadores de las fábricas, los obreros, sin propiedad, se emplean a cambio de un salario. En este sistema, la oferta tiende a aumentar más rápidamente que la demanda, lo que conlleva la quiebra de las empresas que acumulan demasiados stocks. Esto produce que en el capitalismo se originen crisis económicas que se repiten cíclicamente. La consecuencia social más grave es el aumento del paro.
Bancos, Finanzas y Sociedades Anónimas
La banca desempeñó un importante papel en el desarrollo del capitalismo al convertirse en intermediaria entre los ahorradores, que entregaban su dinero en depósito, y los empresarios, que necesitaban capital para invertir. De este modo, los bancos suministraban préstamos a las empresas, realizaban inversiones (compra de acciones) y facilitaban los pagos mediante cheques y letras de cambio.
Pero las industrias exigían grandes aportaciones de dinero, que un solo empresario no podía proporcionar. Entonces adquirieron importancia las sociedades anónimas, en las cuales el capital es aportado por muchas personas. Este capital se divide en acciones y a cada contribuyente (accionista) le corresponde un número determinado de acciones, según la cantidad de dinero que haya proporcionado. Estas acciones pueden ser vendidas por su propietario en la bolsa de valores y adquiridas por cualquier persona.
Expansión del Capitalismo Industrial en el Mundo
A principios del siglo XIX, la industrialización se extendió a Francia y Bélgica, con mayor peso en la industria siderúrgica. Entre 1850 y 1870, Rusia, Alemania, Estados Unidos y Japón también se industrializaron. Su modelo presentaba una utilización masiva de tecnología, una gran concentración de empresas, un importante papel de los bancos y una mayor intervención del Estado. En el sur de Europa coexistieron regiones industrializadas y zonas rurales. La Europa oriental se mantuvo prácticamente al margen de la industrialización hasta bien entrado el siglo XX.