La Casa de Bernarda Alba: Simbolismo, Lenguaje y Legado Teatral de Lorca

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La casa de Bernarda Alba se presenta como una obra que utiliza las convenciones del drama realista para superarlas y trascenderlas. Aquí entra en juego el riquísimo lenguaje lorquiano, penetrado de claves simbólicas: es el realismo poético. Lorca trabaja el idioma desde dentro, desde su espíritu, y así lo adecua a los diversos registros sociolingüísticos, sin forzar jamás el ruralismo. Se caracteriza por la fusión perfecta entre el sabor popular y el aliento lírico, una simbiosis de tradición y vanguardia propia de la Generación del 27.

El Lenguaje Lorquiano: Realismo Poético y Coloquialismo

Este fragmento responde perfectamente al uso de un lenguaje coloquial, aunque fuertemente tamizado por un uso poético. Lorca no pone en boca de las mujeres que dialogan, en ningún momento, términos o expresiones propias de un habla culta, sino que la manera de expresarse está adecuada a las clases sociales y a la procedencia rural de los personajes. Por ello, vemos que, tanto en las palabras como en las expresiones, aparece un habla sencilla y cotidiana:

  • “Llevan ya más de dos horas de gori-gori”
  • “ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes”

Por otra parte, el deseo de Lorca de aproximar el uso de la lengua al tipo de hablante que la emplea hace que incluso los elementos más destacables del lenguaje poético estén vinculados con el mundo rural. Vemos así:

  • Hipérboles:
    • “¡Quisiera que ahora que no come ella, que todas nos muriéramos de hambre!”
    • “Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año”
    • “sangre en las manos tengo de fregarlo todo”
  • Metáforas:
    • “Tiene unos dedos como cinco ganzúas”

El Simbolismo en la Obra

Podemos destacar la presencia de símbolos, imágenes cuya reiteración consigue dotar de otro sentido a muchos de los elementos que aparecen en el universo lorquiano. En este fragmento, es pertinente hablar de esa habitación donde está encerrada María Josefa, que sufre un doble encierro: en la habitación y en la casa. El espacio donde se desarrolla la totalidad de la obra tiene una dimensión simbólica: prisión, opresión, carencia de libertad.

Las Acotaciones: Claves para la Puesta en Escena

Las acotaciones nos proporcionan una información esencial acerca de la puesta en escena y de la intención comunicativa del personaje. La acotación que nos atañe es completa, nos indica el espacio y el ambiente. Ya se nos hace referencia a ese sonido de campanas presente en toda la obra y que contrasta con las últimas palabras de Bernarda: “¡Silencio!”. El diálogo que se aprecia en el fragmento es un diálogo de respuesta breve e informativo.

Contexto Teatral de Federico García Lorca

Este fragmento pertenece a la obra La casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca en 1936 y que no pudo ver estrenada ni publicada al ser asesinado en agosto de ese mismo año durante la Guerra Civil. Es la tercera obra de la llamada “trilogía dramática de la tierra española”, formada por Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.

El Teatro Pre-Lorca: Tendencias y Autores

Previo al teatro de Lorca, encontramos dos tendencias principales:

  • Teatro comercial:
    • La comedia burguesa de Jacinto Benavente.
    • El teatro de humor costumbrista de Arniches y los Álvarez Quintero.
    • El teatro de humor absurdo de Jardiel Poncela y, posteriormente, de Miguel Mihura.
    • El teatro en verso o poético de Villaespesa, Marquina y los hermanos Machado, caracterizado por sus rasgos modernistas.
  • Teatro innovador: Pretende ofrecer un nuevo tipo de obras, bien por su carga crítica, bien por sus innovaciones técnicas, o bien por ambas.

Las dos cumbres de esta corriente teatral innovadora están representadas por la obra de Valle-Inclán (con sus esperpentos) y García Lorca, el cual incorpora elementos vanguardistas y poéticos. Lorca presenta dos vertientes constantemente en conflicto: la renovadora de obras como El público y la tradicional de otras como La casa de Bernarda Alba, en las que traspasa el elemento realista y lo eleva a categoría universal a través de lo simbólico.

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