Casas de Misericordia y Albergues de Pobres: Modelos de Giginta y Pérez de Herrera
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Elementos parecidos y diferentes en las casas de misericordia y los albergues de pobres
Con esta finalidad, y con la pretensión de excluir la presencia de mendigos en las calles, escribió Miguel de Giginta su Tratado de remedio de pobres: vigilancia constante (especialmente por la noche) de los huéspedes de esos albergues, cuyo ordenamiento y financiación habrían de responder al esquema que apuntamos a continuación:
- El edificio tendría que estar construido con materiales muy sencillos, y su disposición debería permitir el que, desde un lugar concreto (donde estaría la vivienda del mayordomo), se tuviera fácil visibilidad de las distintas naves que compondrían la estructura de esas casas de misericordia. Los mendigos estarían clasificados según sexo, edad y, en su caso, de acuerdo con el tipo de enfermedades que padecieran. Lo que se pretendía con la invención de estas casas de misericordia era la supresión de todo tipo de mendicidad, diurna o nocturna.
- El sustento de estas instituciones provendría de las limosnas recogidas y de la actividad laboral realizada por los internos, que nunca deberían de estar ociosos. Así, los tullidos y los ciegos, que son los que mueven más los sentimientos de caridad y compasión, se dividirían en diversas cuadrillas de trabajo, repartiéndose los distintos barrios de la ciudad para pedir limosna de manera rápida y bien organizada. Actividad que podía ser realizada también por los ricos y por los no necesitados, contribuyendo de esa manera al mantenimiento de la institución.
- Los que permanecieran en los centros de acogida deberían trabajar en los oficios que aprendían unos de los otros para cubrir los gastos del albergue y producir una plusvalía equiparable al sueldo merecido por su trabajo. Y también se procuraría, como decíamos más arriba, iniciar a los vagabundos en el conocimiento de la doctrina cristiana.
La propuesta de Pérez de Herrera: Gestión y disciplinación de la mendicidad
Pérez de Herrera propone la construcción de albergues de pobres que, aunque en principio parece que se limitan a una función de abrigo de los pobres «verdaderos», no dejan de ser un espacio más destinado al aislamiento y a la disciplinación. Con estas instituciones, en la misma línea que las anteriores, no se pretende suprimir la mendicidad, sino simplemente gestionarla. Es decir, con los albergues de pobres, al igual que con los hospitales o las casas de misericordia, únicamente se pretende evitar en lo posible los peligros que provienen de la existencia de una pobreza sin regular, reprimiéndola o no.
Características principales de los albergues de pobres
- Destinatarios: Destinados a los «pobres verdaderos».
- Régimen de estancia: Son centros abiertos con libertad para entrar o salir.
- Administración mixta: Gestionados conjuntamente por seglares y eclesiásticos.
- Financiación: Se financian mediante impuestos por la representación de comedias o por la construcción de casas en la localidad.
- Servicios y vida interna: En los albergues duermen, asisten a misa y tienen una consigna para guardar sus cosas.