La Catedral de Rouen: La Luz como Protagonista en la Obra de Monet

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Esta obra corresponde a una serie de más de 40 lienzos que Monet realizó en plena madurez, entre 1892 y 1894, y en la que plasmó la fachada occidental de la Catedral de Rouen, captada reiteradamente en diferentes momentos del día y en distintas épocas del año.

El propósito de la reiteración

El motivo de esta reiteración no es otro que el de registrar las variaciones que los cambios de la luz provocaban en la visión de la fachada. La serie sobre la Catedral de Rouen refuerza las teorías que Monet siempre defendió, según las cuales los objetos varían dependiendo de la luz que se les aplique. No es lo mismo una iluminación matutina que vespertina cuando incide sobre un mismo objeto.

Técnica y estilo impresionista

Desde el punto de vista técnico, son obras realizadas con pinceladas gruesas y texturas rugosas, lo que redunda en una impresión de imágenes borrosas. Una genialidad, sin duda, que provocó una admiración inmediata entre la crítica de su tiempo y la alabanza de muchos maestros posteriores que la calificaron como el clímax del impresionismo.

La luz como objeto artístico

Los temas preferidos de Monet fueron marinas, escenas fluviales y paisajes. Pero, con las catedrales, Monet va más allá. No se trata solo de representar un modelo tangible bajo distintas condiciones lumínicas y climáticas. En los lienzos de la Catedral de Rouen, el auténtico objeto no es solo el edificio. La catedral no es más que un fondo para mostrar el auténtico protagonista de la composición: la capacidad de la pintura de representar la cualidad dinámica de la luz y el ambiente, que es capaz de darle vida a algo tan pétreo e inanimado como la imponente fachada de la catedral gótica.

El legado de Monet y sus contemporáneos

Siempre se ha considerado a Monet como el máximo representante del Impresionismo. Indudablemente, Monet es un impresionista puro; él nunca abandonó sus planteamientos ni derivó hacia otras corrientes artísticas. Pissarro y Sisley también se mantuvieron firmes a esos mismos postulados. Otros pintores impresionistas, pero de personalidad y trayectorias distintas a Monet, son Degas y Renoir, que no por ello son menos importantes.

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