Causalidad y Existencia de Dios: Hume, Descartes y Tomás de Aquino
Clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 2,85 KB
Crítica a la causalidad y su relación con Descartes
Descartes aspiraba a una ciencia absolutamente cierta basada en ideas claras y distintas; consideraba que la mente puede descubrir conexiones necesarias mediante la razón. Para Descartes, la causalidad se fundamenta en principios racionales y metafísicos: la causa debe poseer al menos tanta realidad como su efecto, y Dios garantiza la validez de nuestras inferencias.
David Hume rompe por completo con esta tradición. Frente al racionalismo cartesiano, afirma que la causalidad no puede derivarse de la razón ni de ideas innatas, porque la mente solo conoce percepciones, nunca relaciones necesarias en la realidad. Tampoco puede justificarse metafísicamente, pues no existe una impresión de “poder” causal.
Mientras Descartes cree que la deducción proporciona conocimiento seguro, Hume sostiene que ninguna deducción puede garantizar que A implique B en el mundo físico. Lo único que observamos es la sucesión constante, no la necesidad. La ciencia cartesiana se pretendía demostrativa; la ciencia humana es inductiva y solo produce creencias probables.
El problema de Dios en Descartes y su relación con Tomás de Aquino
El problema de Dios en Descartes aparece tras la duda metódica: necesita un fundamento que garantice que lo que percibe con claridad y distinción es verdadero. A diferencia de Tomás de Aquino, que parte del mundo sensible para demostrar a Dios, Descartes parte del interior del pensamiento. Así, mientras Aquino construye vías a posteriori —desde el movimiento, la causalidad o la contingencia—, Descartes emplea argumentos a priori, basados en la idea que la mente posee de Dios.
Diferencias en la argumentación teológica
- Argumento causal: Para Descartes, la idea de un ser infinito y perfecto no puede proceder de un ser finito como el “yo”. En cambio, para Aquino, la causalidad se observa en el orden del mundo y conduce a una Primera Causa exterior.
- Argumento ontológico: Descartes añade el argumento ontológico, según el cual la existencia está contenida en la idea de ser perfecto, algo que Tomás rechazaría porque para él la existencia no se deduce de un concepto, sino de la experiencia.
En ambos casos se llega a un Dios perfecto, pero con funciones distintas: en Aquino es el fundamento del ser del mundo, mientras que en Descartes es, sobre todo, garante del conocimiento, pues un Dios perfecto no puede engañar. Así, mientras Tomás demuestra a Dios a partir del orden real, Descartes usa a Dios para asegurar que ese orden real existe y es cognoscible.