Cervantes y el Quijote: Un Viaje por el Manierismo y el Barroco en la España del Siglo de Oro

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La Cultura en la España de Cervantes

La novela de Cervantes se encuentra encasillada en un momento de transición. Lo mismo sucede con la primera parte del Quijote, desde el punto de vista artístico. Esta obra se encuentra entre el Renacimiento, del cual Cervantes reelabora algunos géneros, y el Barroco, al que el autor se adhiere posteriormente. El Manierismo es una corriente histórica de transición.

El Manierismo

El movimiento manierista fue un instrumento que utilizó el catolicismo para difundir sus ideas. Fue una época turbulenta que surgió con los primeros brotes de la crisis religiosa europea, cuando los sueños de la universalidad cristiana comenzaron a resquebrajarse ante el avance de la Reforma de la Iglesia Luterana. La Iglesia Luterana promovió la Contrarreforma, movimiento que encontró en el arte el mejor medio para la divulgación de su doctrina e ideales, nuevos y purificados.

El Manierismo, como movimiento de transición, participó de variadas corrientes.

Las formas manieristas son complejas y carecen de homogeneidad; por eso, generan confusión.

La Representación del Hombre

En la literatura, la idea de desorden y desequilibrio propia de las artes plásticas se presenta mediante el alma de los personajes. Así, Don Quijote, por ejemplo, tan pronto es loco como inmediatamente vuelve a la cordura y vive en una tensión permanente entre su fantasía y la realidad que trata de cambiar. Pero la novela de Cervantes no tiene solamente rasgos manieristas; también aparecen en ella elementos propios del movimiento en el cual desembocó el Manierismo: el Barroco.

El Barroco

El rasgo que suele definir al movimiento Barroco es la lucha de contrarios. La oposición de elementos genera una tensión en la obra que la aleja totalmente de la armonía y del equilibrio renacentistas.

En el Quijote, por ejemplo, la antítesis se presenta ya desde la famosa pareja de los protagonistas. Allí se destacan otras contraposiciones: valentía-cobardía y espiritualidad-materialidad.

El Barroco es también arte de lo artificial; coloca las ideas por encima de la naturaleza que trata de embellecer, contrariamente a la simple imitación renacentista. También lo feo y lo grotesco, aspectos relacionados con la visión realista; por ejemplo, Cervantes ubicó en el Quijote personajes femeninos muy bonitos junto a otros que sobresalen por su vulgaridad y tosquedad.

Una Introducción al Quijote

Don Quijote de la Mancha transita entre el ideal caballeresco que defiende su protagonista y la realidad que se impone, es decir, entre el idealismo manierista y el realismo barroco. Así, la novela de Cervantes ofrece un cuadro vivo de la sociedad del siglo XVII, entre sorprendentes contrastes. Sin embargo, tiene un propósito que se aclara en el prólogo de la primera parte. Así, Cervantes ha creado una obra literaria para referirse, con ánimos combativos, a otras obras literarias; esto es, para desprestigiar los libros de caballerías por su falta de verdad, su inverosimilitud, tan contraria a los ideales barrocos contrarreformistas.

La Crítica a los Libros de Caballerías

En la época de Cervantes, los libros de caballerías reflejaban la pervivencia de un mundo heroico con leyes, vestimentas, divisiones jerárquicas y costumbres de la Edad Media. Se trataba de una literatura de evasión. Se huía de los conflictos por los que atravesaba el hombre del siglo XVII. Pero, desgraciadamente, el mareo del éxito llevó a numerosos autores a producir, a diestro y siniestro, obras de pésima calidad, llenas de aventuras disparatadas. Por eso, en contra de estas obras, nació una crítica literaria y moralizante.

Ningún juicio resultó tan original, certero y efectivo como lo fue el de Cervantes por medio de su Quijote, ya que el autor elaboró un texto del mismo estilo que el de los libros de caballerías, pero transformado por el recurso de la parodia. Así, se parodia al mismo protagonista, su caballo, su armadura, su amada, el escudero, etc.

Las numerosas aventuras son presentadas en diversos planos, que otorgan a la composición una profundidad semejante a la de un cuadro barroco.