Cicerón y el Arte de la Oratoria: Discursos, Obras Retóricas y Legado en la Elocuencia Romana

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El arte de pronunciar discursos o hablar bien en público, siguiendo una serie de reglas, con la finalidad de convencer o conmover a quienes nos escuchan. La parte teórica se ocupa del estudio concreto de esas reglas y de la enseñanza de las partes del discurso: la retórica.

1. Cicerón y su entorno

Los problemas sociales y políticos fueron las causas determinantes del desarrollo vigoroso de la elocuencia, y se encuentran los oradores en campañas electorales continuas y vibrantes.

Por otro lado, el desarrollo de la poesía y el progreso de la retórica aún brotan en el campo de la elocuencia, la consideración y el sentimiento de que el discurso es una obra de arte y debe ser escrito con sujeción a las reglas del género y publicado como cualquier obra literaria. La preocupación artística dio lugar a diversas tendencias o escuelas de la oratoria:

Escuelas de oratoria

  • Escuela asiática: períodos largos y fluviales, grandilocuentes, expresión florida, hinchazón patética y cuidado del ritmo oratorio.
  • Escuela ática: tendencia opuesta, que se distingue por la desnudez de la expresión, por el desprecio de la hojarasca ornamental y de todo patetismo.

Vida de Cicerón

Nació en Arpino, pequeña ciudad del sur del Lacio, en una familia de clase media. Se formó en Roma y completó su formación en Grecia. Vivió en el medio siglo final de la República, época de grandes convulsiones internas.

Fue protagonista directo de la conjuración de Catilina, a la que logró frustrar. En la guerra civil estuvo al lado de Pompeyo. César lo perdonó generosamente, tras lo cual se retiró entonces a la vida privada para dedicar sus últimos años a la redacción de su obra filosófica.

Tras el asesinato de César, Cicerón, ardiente republicano, creyó erróneamente que era posible la plena restauración de la República (Roma = Libertad). Volvió a la palestra política, pronunciando sus Filípicas contra Marco Antonio. Por ello le costó la vida: tras darle muerte, clavaron su cabeza en un pico y la pasearon por el foro.

Cicerón logró aunar a la perfección el otium y el negotium, el pensamiento y la acción. Desarrolló una intensa actividad política y, a la vez, una actividad intelectual interesante.

Su obra oratoria

A) Discursos

Judiciales

Pronunciados ante el tribunal, como abogado defensor (pro = en defensa de) o acusador (in = contra).

Políticos

Pronunciados en el Senado o en el foro (en defensa o en contra).

En orden cronológico, los más importantes de ambos apartados son:

  • In C. Verrem (Discursos contra Verres o Verrinas): los sicilianos acusan de concusión y extorsión a su exgobernador Gayo Verres, y Cicerón defiende sus derechos. Cicerón escribió siete discursos, pero solo pronunció los dos primeros, pues Verres, viéndose perdido, se desterró voluntariamente. Las Verrinas, obra maestra de la oratoria por la solidez argumental y la brillantez de expresión, lanzaron definitivamente a Cicerón hacia la fama.
  • Pro lege de Imperio Cn. Pompei: Cicerón apoya la propuesta de ley del tribuno Manilio para que se confiera a Pompeyo el mando supremo de las tropas romanas en la guerra contra Mitrídates, rey del Ponto. Contiene el mayor elogio conocido de las cualidades militares y personales de Pompeyo.
  • In L. Catilinam (Catilinarias): Catilina, candidato al consulado junto con Cicerón, no fue elegido. Tramó una conjuración que incluía en su plan el asesinato de Cicerón. Este, al tanto de todas las maquinaciones por la información que recibía de los conjurados, pronunció contra Catilina cuatro discursos. El primero, en presencia del propio Catilina, señala acusadoramente una y otra vez su culpabilidad. La actuación de Cicerón le acarreó una gloria apoteósica y el apelativo de «padre de la patria».
  • Filípicas contra Marco Antonio: son 14 discursos contra Marco Antonio, llamados Filípicas en homenaje a los discursos de Demóstenes contra Filipo de Macedonia. Son su canto de cisne como orador y, para muchos, sus mejores piezas oratorias, que componen un friso grandioso y deslumbrante por la fuerza del vocabulario, la justeza de los términos, la variedad de las figuras y el vigor de las frases.

Este juicio puede aplicarse al conjunto de la obra oratoria de Cicerón: orador inclasificable en ninguna escuela, su expresión es ornamental o desnuda, ajustándose siempre como un guante a lo que exijan las circunstancias. Sin embargo, puede advertirse un mayor asianismo en los discursos de juventud y una expresión más depurada, más cercana al aticismo, en los discursos de madurez.

B) Obras retóricas

Teoría y práctica se funden de manera admirable en sus tres obras retóricas:

  • Brutus: historia de la elocuencia en Roma desde sus orígenes hasta su época, con un pequeño resumen sobre la elocuencia de Grecia.
  • De oratore y Orator: formación del orador y técnica del discurso. Cicerón opina que el perfecto orador ha de ser una combinación de tres factores: (1) disposición natural, (2) cultura profunda y lo más extensa posible en todas las disciplinas, y (3) conocimientos de la técnica del discurso.

Se expone con amplitud en el De oratore y abarca cinco puntos fundamentales:

  1. Inventio: búsqueda de argumentos apropiados y probatorios.
  2. Dispositio: disposición ordenada de dichos argumentos.
  3. Elocutio: expresión y estilo.
  4. Memoria.
  5. Actio: pronunciación y gestualidad.

El discurso tiene también diversas partes: exordium (introducción), narratio, argumentatio (argumentación), refutatio (refutación) y peroratio o conclusión. Cada una exigía un método y una técnica para alcanzar la finalidad de todo discurso: instruir, agradar, conmover y convencer.