Ciclos del carbono y del nitrógeno: biomasa, atmósfera y depósitos geológicos
La biomasa
Biomasa: es la cantidad de materia orgánica producida por los organismos de cada uno de los niveles tróficos que integran el ecosistema.
Los ciclos biogeoquímicos
Ciclos biogeoquímicos: son ciclos de transmisión de materia. Hay dos tipos de ciclos: ciclos de los elementos gaseosos y ciclos de los elementos sedimentarios.
Ciclos de los elementos gaseosos
Son ciclos en los que los elementos circulan con rapidez por los diferentes compartimentos y tienen como principal almacén la atmósfera. Por ejemplo: el ciclo del carbono, elemento que se encuentra en la atmósfera en forma de CO2, y el ciclo del nitrógeno, que se almacena como N2.
Ciclos de los elementos sedimentarios
Son ciclos en los que los elementos tienen como principal depósito la geosfera. La meteorización los libera de las rocas sedimentarias y los incorpora al suelo. Pero, como esta liberación es lenta, la escasa presencia de dichos elementos en el medio actúa como un factor limitante en la producción del ecosistema.
El ciclo del carbono
El principal depósito de carbono es la atmósfera. En los medios acuáticos hay pequeñas cantidades de CO2 disueltas en el agua.
El CO2 atmosférico es fijado por los productores mediante la fotosíntesis. Los consumidores y los descomponedores incorporan el carbono a través de los alimentos.
El carbono puede escapar del ciclo y permanecer durante muchísimo tiempo en la geosfera, fuera del alcance de los seres vivos. Esto ocurre cuando se originan los combustibles fósiles y las rocas calizas, que contienen mucho carbono.
El ciclo del nitrógeno
Aunque el aire contiene un 78 % de nitrógeno (N2) en volumen, este gas es inaccesible para la mayoría de los seres vivos. Solo algunas bacterias del suelo pueden fijarlo.
Los productores solamente pueden asimilar el nitrógeno que está en forma de sales minerales solubles (nitratos). Los consumidores y los descomponedores incorporan el nitrógeno con los alimentos.
El nitrógeno atmosférico puede transformarse en nitratos útiles para los productores mediante las descargas eléctricas de las tormentas y gracias a la fijación llevada a cabo por diversos tipos de bacterias del suelo.