El mío Cid quien es urraca
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El fenómeno de la apócope consiste en la pérdida de uno o varios sonidos al final de una palabra. En la historia del español fue un proceso bastante frecuente, especialmente durante los siglos XII y XIII, y afectó de manera particular a algunos adjetivos cuando aparecían antes del sustantivo al que acompañaban. En estos casos, el adjetivo perdía su vocal final, normalmente -o, lo que daba lugar a una forma abreviada o apocopada. Este fenómeno se explica por una tendencia general de la lengua a simplificar la pronunciación y hacer más ágil la expresión, sobre todo en contextos en los que el adjetivo precede al sustantivo. La apócope se observa principalmente en el masculino singular, ya que la pérdida de la vocal -o es la que produce la forma abreviada. Cuando el adjetivo Un ejemplo claro es el adjetivo bueno, procedente del latín BONUM. En su forma plena aparece cuando el adjetivo va después del sustantivo, como en “un hombre bueno”. Sin embargo, cuando el adjetivo se coloca antes del sustantivo, pierde la vocal final -o y se convierte en buen, como en “un buen hombre”. Esta forma apocopada se ha mantenido hasta hoy y constituye uno de los ejemplos más claros de apócope en los adjetivos del español.
Otro caso importante es el del adjetivo grande, procedente del latín GRANDEM. Durante el periodo medieval en el que la apócope estaba en pleno desarrollo surgieron diversas variantes abreviadas de este adjetivo, como grand, grant y gran. Estas formas reflejan distintos intentos de simplificar la palabra tras la pérdida de la vocal final. En los textos medievales estas variantes podían aparecer tanto antes como después del sustantivo. Por ejemplo, en el Cantar de mio Cid aparece la expresión “el de la barba grant”, donde la forma apocopada se encuentra después del sustantivo, algo que no ocurre en el español actual. Con el paso del tiempo el sistema se regularizó y solo se conservó la forma gran, que evitaba los grupos consonánticos finales más difíciles de pronunciar. En el español actual esta forma apocopada solo se utiliza cuando el adjetivo precede al sustantivo, como en “un gran hombre”, mientras que cuando el adjetivo aparece después del sustantivo se mantiene la forma completa grande, como en “un hombre grande”.En conclusión, la apócope fue un fenómeno muy productivo en el español medieval que afectó especialmente a los adjetivos en posición prenominal. Aunque con el tiempo su uso se redujo, algunos casos se han mantenido en la lengua actual, como bueno → buen y grande → gran, que muestran cómo la pérdida de la vocal final del adjetivo se conserva cuando este aparece delante del sustantivo.